Rodrigo Sorogoyen, presentó en la competencia oficial su película “El ser querido” y se mete en carrera para la Palma de Oro por ser una de las mejores acogidas del certamen 2026.
Lo que en un momento sorprendió como una narrativa que se parecía a la tocada por Joachim Trier con “Sentimental Value” puedo confirmar que distan totalmente una de otra, pero ambas coinciden en su belleza, tanto filmográfica como la potencia actoral de su equipo liderado por Javier Bardem y Victoria Luengo que presentan una resquebrajada relación entre padre e hija.
En un bar y luego de muchos años sin verse, Esteban Martínez (Javier Bardem), espera ansioso a su hija Emilia (Victoria Luengo). Cuando ésta llega, el connotado director de cine comienza a hablar con ella como si el tiempo no hubiese pasado y le cuenta sobre el papel que tiene pensado para ella, una actriz independiente.
Emilia, en contrapuesto, observa esta situación con dolor y si bien, entusiasmada por la oportunidad, los fantasmas del pasado y el abandono de su padre comienzan a aparecer en la reflexión de comentarios y heridas escondidas que no puede sostener. Va por un cigarro, vuelve e intentan seguir reconstruyendo lo que ya está roto, pero que finalmente termina en un sí. Emilia tomará el papel que le dará su padre como actriz en el Sahara.
Así comienza un viaje que traspasa lo profesional y se convierte en un camino reflexivo de sanación para Emilia y de conocimiento para Esteban. Quienes, en medio de un árido lugar, pero rodeados de gente, deben aprender a conocerse luego de años de distancia y de tener recuerdos totalmente diferentes respecto a lo acontecido en la niñez de la hija de este oscarizado director.

Esteban tiene una voz profunda y la sabe utilizar tanto para manipular como para hacerse notar con absolutos aires de superioridad cuando lo necesita. El grupo que lo acompaña son compañeros de otros proyectos, por lo que se conocen y confían el uno del otro.
Emilia, por otra parte, es vista en un principio como una outsider y más aún cuando se enteran de que es la hija del director. Pero día a día, la actriz se va ganando los corazones del equipo donde también comparten personajes Raúl Arévalo como César, Raúl Prieto como Raúl y Pablo Gómez-Pando como Pablo y Marina Foïs como Marina.
Es en el desarrollo de la filmación donde Emilia intenta no mezclar las cosas y ser lo más profesional posible, aunque podemos ver en su mirada y sus reacciones que la pena sigue todavía ahí, enquilosada en su cuerpo. Y es en ese lugar donde todo se rompe, cuando en una escena – caótica, dura, pero a la vez cargada de comedia -sale el peor lado de Esteban.
Las miradas se bajan, los actores intentan ser estoicos frente a la masculinidad tóxica que exhibe en su violencia verbal y su hija, contenida, intenta que los gritos que hoy recibe no permitan eclosionar lo que tiene guardado en su interior. Definitivamente una de las escenas más memorables de lo que va de la competencia oficial. La audiencia se río a carcajadas pero luego un silencio total se apoderó de la sala, un mutismo selectivo frente a la fuerza de Javier Bardem interpretando a un frustrado director que no puede ser asertivo para tratar a su equipo y la respuesta de este intentando seguir adelante a pesar de la humillación masiva. He ahí la sombra de Esteban, la que Emilia recordaba tan bien. El que no reconoce sus errores, el que sigue adelante como si nada pasara, el que no quiere aceptar más que su propia realidad.
En paralelo, y aún shockeada por lo acontecido Emilia intenta reconstruirse luego de casualmente toparse de frente con la nueva familia del director, dolor que intenta apaciguar desde el arte a través de la improvisada y solitaria imitación a su padre. Cambiando su forma de hablar y haciendo morisquetas con la cara para llegar a la inflexión de las posturas de su patriarca cuando le habla. Obviamente, generando carcajadas en el público.
Cuando todo se intenta arreglar de manera superficial por el director, el equipo ya no confía en él y lo deja sin rodaje algunos días, cuando todo se retoma todo este quebrado, pero su hija Emilia, no pierde la esperanza en él. De alguna forma intenta aceptar el camino que le tocó.
Definitivamente “El ser querido” se mete en carrera por la Palma de Oro dentro de las tres primeras favoritas de esta crítica de cine.
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