Si no conocías que John Travolta tenía un amor desde la niñez por los aviones. El film «Propeller One-way Night Coach» es una oda a esa pasión.
Ambientada en la época dorada de la aviación y con la voz en off del actor ahora director, la película es una de esas proyecciones que te deja una sonrisa en el corazón. Liviana y de rápida digestión, dentro de todo el drama que ha presentado la competencia oficial de este año, sacó carcajadas en la audiencia que asistía Cannes Premiere y se encariñó con un pequeño niño que interpreta lo que sintió y vivió el actor por primera vez cuando vio un avión y que nunca pudo dejar delo.
Jeff, un pequeño niño, interpretado magistralmente por el debutante Clark Shotwell, acompaña a su madre, (Kelly Eviston-Quinnett), en el que será su primer viaje en avión. Mientras avanza en la narrativa el realizador, en un película muy cercana a su vida, nos cuenta un poco de cómo sentía la relación con su madre, cómo la admiraba y conocía, además de ser compañeros de aventura en el descubrimiento de algo que se quedará con él toda la vida y que traería años más tarde al aclamado actor a uno de los festivales de cine más grandes del mundo desde el otro lado de la pantalla a presentar su película y quedarse con una Palma de Oro Honoraria.
En el film y ya sentados en el avión, Jeff sabía que su madre pediría un Martini y esperaría que se encendieran los motores para prender un cigarrillo. Shotwell, en ese contexto, logra hacer entrar a la audiencia en un estado de imaginación absoluta, volver a ser infantes sorprendido desde la incredulidad de que algo tan impactante exista. Esa curiosidad y creatividad innata de la niñez de siempre querer saber más y sentirse totalmente atraído por la novedad.

Es así como interroga a las azafatas y les cuenta historias de que su madre es actriz y trabajará con Paul Newman, solo para llamar su atención y hacer que le den más datos sobre los aviones.
En paralelo, es testigo de los affaires de su madre que nacen de los viajes en avión y si eso significa que seguirá estano en uno de ellos, está bien con él. Pero la atracción no solo llega para su madre, por primera vez y al ritmo de “Garota de Ipanema” De Vinicius da Moraes, Ella Bleu Travolta, la azafata que los acompaña en uno de los viajes le roba el corazón, y le enseña cada vez más a esa mente inquieta sobre cada parte de un propeller.
Con una banda sonora majestuosa seleccionada por Eric Meyers y una producción de diseño que te transporta al glamour de esa época de oro Chelsea Turner logra envolverte en los años cincuenta y la magia que sale de ella. Asientos de terciopeli, grandes butacas, dos por fila. Buffet casero y trato totalmente personalizado, el real sueño de viajar.
Travolta logra hacer una historia íntima de vida, que tiene como contexto su amor absoluto por los aviones, pasión que lo acompaña desde ese pequeño niño que fue y que gracias a su madre pudo conocerlos y dedicarle toda una vida. Con una relación más que cómplice y de un amor que desborda la pantalla por ella.
El film presentado en el Festival de Cannes de 2026 deja un sabor dulce en el corazón a su salida y lo podrás ver el 29 de mayo por Apple TV.
