James Gray no es nuevo en Cannes y fue uno de los dos directores norteamericanos seleccionados para la competencia oficial de este año 2026, y si bien su película funciona, se aleja de la competencia por la Palma de Oro.
Es fines de los ochenta, y vemos una familia de clase media encabezada por Irwin Pearl (Miles Teller), Hester (Scarlett Johanson) y sus dos hijos que comparten en su casa en una cena familiar. Su familia tiene un pasar económico en que no les falta nada pero que se vienen desafíos importantes como la colegiatura del hijo mayor.
Cuando Gary (Adam Driver), el hermano de Irwin y ex policía de Nueva York que tiene una muy buena situación económica le propone un nuevo negocio como consultor e ingeniero en un proyecto ambiental, no lo piensa dos veces y se embarca creyendo en su hermano y en este sueño americano de poder escalar económicamente y darle una estabilidad a su familia. El problema es que, más temprano que tarde, se da cuenta que está haciendo negocios con la mafia rusa. Es en ese contexto que ese sueño de movilidad social viene amarrado de peligros a los que Irwin nunca se ha enfrentado anteriormente y como lo define en una frase su hermano ante sus colegas rusos: “Irwin, no es el más sabio en términos de calle”, para luego, con una seguridad propia de un estoico se levanta rápidamente y da por terminada la reunión. Esto, después de que el menor de los Pearls invitara a sus hijos de noche a ver el lugar de trabajo para hacer una inspección técnica que termina cambiándole toda la vida por ver algo que no debería.

La seguridad que tenía su familia se ve totalmente destruida por este inocente acto profesional. Comienza a recibir fotografías de todos los integrantes mientras duermen, escopeta en mano defiende su casa de intrusos que empiezan a hacerle la vida vulnerable y todo el sueño de un mejor pasar se va diluyendo solo por confiar en este trabajo como alternativa.
Las contradicciones de los Pearls
Mientras Irwin es más introspectivo y su vida está centrada en la familia, Gary, que ama a su hermano, es más extrovertido, se toma cualquier espacio donde entra, es admirado en la policía y en la mafia lo respetan.
Es también, el que llega a ver a su hermano pequeño después de un divorcio y por supuesto lo hace de manera ostentosa -su forma de demostrar cariño- con comida preparada y un par de chef que vienen a servirle directo al comedor de la casa. Conduce un Mercedes Benz que sus sobrinos admiran y mientras Irwin y Hester están en la cocina, revela sus dotes artísticos con una canción en piano para sus sobrinos o presenta un natural acto de magia. Definitivamente Adam Driver, se mueve como si el rol hubiese tenido su nombre desde el primer día. Si conoces su filmografía puedes ver que siempre esta impecable en sus roles, por algo salió de Julliard, pero es en este film donde su arco de personaje, aunque contenido en emoción, lo hace navegar lo humano y lo práctico con una naturalidad que lo eleva como lo mejor del film.
Gray, nos presenta una historia que, si bien se mueve entre ecuaciones ambientales y la mafia rusa habla de la familia, de cómo es verse en los talentos y debilidades, pero de igual manera aceptarse y creer en el otro, tal como ciegamente lo hace Irwin con Gary. En paralelo Hester, en silencio, comienza a ver borroso, lo que la hace estrellarse contra un árbol o no poder ver lo escrito más que de manera doble. “Debes hacerte un scan” dice el médico cuando se atreve a ir, el resultado lo mantendrá en secreto de su pareja.

Una película que va muy al tono de lo que ha hecho el realizador en los últimos años, se pensó en un momento como una continuación de “Armageddon Time” que también la presentó en el Festival de Cannes, pero que no termina de cerrar como parte de la competencia oficial y en la opinión de quien escribe se queda atrás de la carrera de la Palma de Oro.
