La directora Mexicana Fernanda Tovar tuvo su estreno norteamericano del éxito que se llevó dos premios del cine de Berlín “Sad Girlz” y cómo no, si es una belleza visual y narrativamente.
Es en ese contexto, el de su estreno del Festival de Cine de Tribeca, en que pudimos hacerles las preguntas que quedaron luego de visionar su película y los detalles que nos ayudan a conocer más sobre las decisiones de su realizadora y equipo. Hablamos sobre la música brasilera, el no reproducir el abuso en pantalla y por sobre todo la importancia de la amistad.
La película tiene dos protagonistas, Paula (Darana Álvarez) y La Maestra (Rocío Guzmán) , quienes se preparan para una competencia de natación que llevara a su equipo a Brasil, pero paralelamente y en ese ávido ímpetu de juventud es una fiesta donde todo cambia para Paula y el desarrollo de la narrativa es como su amiga comienza a ver cambios en ella y de a poco descubrir y reivindicar lo que le pasa.
La estética como herramienta narrativa
Spanglish Cinema: La película construye un universo visual, bello y delicado. ¿Cómo trabajaste la estética para que dialogara con temas emocionales más complejos sin romantizar el dolor? Y a su vez, porqué decidiste incorporar hermosos recursos cinematográficos como contrapicadas, cenital y el de la escena de la piscina con burbujas que lo encontré hermoso porque es como el reflejo de la emoción de la protagonista.
Fernanda Tovar: Nuestra apuesta siempre fue hacer que la película subrayara el hecho de ser una ficción; es decir, abandonar la búsqueda de un realismo extremo casi documental para no revictimizar a nadie y poder alejarnos de alguna manera del dolor que una experiencia así implica. Construimos con mucho cuidado el lenguaje en cámara para generar planos atractivos, que pudieran sostenerse por mucho tiempo y que le diera esta plasticidad visual a la película que siempre mantuviera presente que se trataba de una ficción.

SC: Más allá de la historia central, la película parece ser un retrato muy sensible de la amistad entre mujeres, en especial adolescentes como Paula y La Maestra. ¿Qué te interesaba explorar sobre esos vínculos y su capacidad de sostenernos en momentos difíciles?
FT: Creo que muchas veces hablamos de la amistad como vínculos secundarios, primero está la familia y la pareja, y yo creo que la amistad es de las cosas más importantes e intensas que nos toca vivir como seres humanos. Al final, acá no hay ningún tiempo de compromiso mayor, decides compartir tu vida con alguien porque así lo quieres y ya. Creo que es importante contar esas historias de esos vínculos y darles el espacio que merecen y que finalmente son muchas veces las personas que terminan salvándote de la vida en momentos como este.
SC: Hay una dimensión muy cómica en la película, pero también profundamente emocional. ¿Cómo encontraste el equilibrio entre la comedia y esa función casi catártica de sanar heridas que muchas veces permanecen invisibles para la sociedad?
FT: Siento que en la vida rara vez las cosas son unidimensionales emocionalmente; no todo siempre está mal o no todo siempre está bien. Creo que siempre hay matices de lo que consideramos bueno o malo y ahí radica la complejidad y la maravilla de estar vivos. Puede ser que en el peor momento de tu vida encuentres luz en una tarde con tu amiga o te rías de algo; no por eso dejas de estar triste, pero la vida es mucho más compleja que solo una cosa. Me interesaba mucho poder retratar esa complejidad.
SC: La música, especialmente las influencias brasileñas, tiene una presencia muy particular. ¿Qué papel juega la banda sonora en la construcción emocional de la película y por qué te interesaba incorporar esos sonidos?
FT: Brasil representa sus sueños, o el sueño más grande que tienen en ese momento. Pensé que en la música había un lugar importante que la música podía tomar para expresar ese sueño inalcanzable, que quizás se presenta más en sensaciones. Amo la música brasileña y las dos canciones en particular que aparecen en la película hablan sobre la esperanza y para mi terminaban por redondear un poco el final de la película.
SC: Uno de los personajes, la profesora de natación parece reflejar cómo ciertas estructuras sociales perpetúan el silencio. ¿De qué manera quisiste mostrar el funcionamiento cotidiano del sistema patriarcal y sus mecanismos de reproducción, incluso en espacios que deberían ser de cuidado y aprendizaje?

FT: En realidad, creo que es algo que sucede demasiado, la mayoría de los casos así se quedan sin ser denunciados porque te tienes que enfrentar a instituciones o personas que no tienen la apertura para escucharte; y quizás no porque ellos o ellas sean malas personas, creo que no tiene nada que ver con eso. Es más bien el sistema más grande, la sociedad, quien no tiene esas respuestas. Más que hacer un comentario al respecto, mi intención era retratar la realidad que tristemente muchas veces es así.
SC: La película deja abiertas varias preguntas y zonas de incertidumbre respecto a que seguimos en cuestionamiento constante en nuestra sociedad de cómo hacemos para cambiar estas estructuras tan internalizadas de silencios y desprotección. ¿Qué importancia tiene para ti la duda como herramienta narrativa y como experiencia para el espectador?
FT: Creo que al hacer la película siempre hubo más preguntas que respuestas; incluso ahora, yo no tengo las respuestas y cada vez tengo más preguntas, creo. Pero yo creo que la duda y los cuestionamientos tienen una fuerza narrativa en el sentido de que te pones en el lugar del personaje y piensas ¿y yo qué hubiera hecho?” Yo creo que eso es un mecanismo que termina por generar empatía con los personajes y creo que al final de eso se trata el cine; de hablar de la experiencia de uno de estar parado en este planeta y esperar que eso conecte con los demás.
SC: El cine es sin duda un arte que nos permite hablar cosas que muchas veces la sociedad calla ¿Qué conversaciones esperas que la película genere entre amigas después de salir de la sala?
FT: Espero que se den un abrazo, apreciar a las personas que nos acompañan y nos sostienen, quizás hablar sobre qué harían en una situación así, hablar con sus amigos hombres, con sus hermanos. Es un tema del que es muy difícil hablar, así que cualquier ventana pequeña de conversación que se abra sería genial.
SC: Si tuvieras que resumir el corazón de Sad Girlz en una pregunta, ¿cuál sería?
FT: Difícil pregunta, pero ¿cuáles son tus pequeños milagros cotidianos? Chance suena muy cursi, pero creo que la película va de eso. De las cosas que te salvan la vida.
SC: ¿Cómo encontraste a ese reparto excepcional?
FT: Trabajamos con Michelle Betancourt y Paulina Álvarez una audición muy cuidadoso y meticuloso buscando qué piezas necesitábamos para el rompecabezas de la película. Creo que una parte esencial fue un proceso de ensayos bastante largo que permitió fortalecer y crear las relaciones y los personajes con mucha claridad. Para mí, en esas mañanas de ensayos, fue donde se construyó todo el vínculo y la relación que hoy sostiene la película.
SC: Para terminar, Cual fue la primera imagen que se vino a tu mente cuando pensaste en esta historia y porqué.
FT: Creo que la del eclipse, dos amigas mirando al cielo pidiendo un deseo, esperando que todo pueda volver a ser como era, o no.
