Alicia Scherson vuelve al Festival de Tribeca luego de 21 años desde la presentación de su película “Play” y lo hace con una adaptación del “El Tercer Reich” el libro póstumo de Roberto Bolaño.
“Summer War”, el nombre que tiene el filme tuvo su estreno hoy en la competencia internacional del festival y pudimos verla por nuestra cobertura con Spanglish Cinema.
Guerra de Verano
La película ocurre en el verano de 1989 donde recién Chile volvía la democracia, pero el dictador Augusto Pinochet seguía en el país, por lo que el miedo aún estaba presente en la sociedad y se sentía en cada reacción con el oasis de la playa.
Son dos turistas los que aplican esta inflexión en el filme. Ingrid (Lux Pascal en su primer protagónico para Chile) y Udo Berger (un elogiable Dan Beirne), quienes vienen en búsqueda de aventuras propias de unas vacaciones y se encuentran entre la oscuridad de lo que ocurre en el país y las dinámicas de playa que los hacen estar en este precario equilibrio entre el thriller y comedia- tan propia de Bolaño como de Scherson-.
La vuelta al mundo de Bolaño, llega después de “Il Futuro” y como ya demostró la renombrada cineasta chilena tiene el don de convertir las palabras a narrativas visualmente deleitables. En este caso pasa desde un ochentero hotel que pareciese haberse quedado congelado en el tiempo, al ritmo de la playa y las vacaciones con una naturalidad propia de quien tiene extremadamente claro lo que quiere hacer. En la película Scherson también es la guionista y productora ejecutiva, donde su sello se nota.
Así, estos dos turistas, conocen a una pareja argentina, interpretados Agustín Pardella (La Sociedad de la Nieve) y Malena Sanchez, quienes los introducen a un mundo más jovial de festividades, como también a la cultura chilena que se da en la localidad. Así también, conocen al cuasi mitológico “El Quemado” (David Gaete), quien a su alrededor está lleno de historias y miedos que causan una obsesión en Udo quien quiere que sea su contrincante en su fascinación absoluta por los juegos de guerra, y luego de un tiempo lo logra.
El filme pasa por una seguidilla de misterios donde la realizadora aplica muy bien la tensión, no solo la estética para acompañar la narrativa con recursos cinematográficos ochenteros y de los años cuarenta, sino también juega en un equilibrio difuso entre la tensión del thriller y la comedia a través de historias corales que van uniendo y distanciando a los protagonistas.

La pareja argentina se ve envuelta en una situación de violencia que Ingrid y Udo presencian, donde luego tienen que declarar por la desaparición de él y que se torna más implacable por dos chilenos que utilizan a Udo para comprarles alcohol develando el thriller que corre en el lugar. A su vez son ellos, interpretados por Camilo Arancibia y Gabriel Cañas, quienes le dan un toque de humor e idiosincrasia local al filme, sacando más que una carcajada por su vinculo y forma de relacionarse.
Mientras Ingrid (Pascal) se aleja de todo este mundo nebuloso y extraño, Udo se ve atraído y absorbido por él. No quiere irse del lugar hasta encontrar al argentino desaparecido, pero el espectador sabe que sus motivos son más grandes a eso. Quiere enseñarle a jugar esta estrategia de guerra al “quemado” y luego ganarle, en una ilusa trampa ególatra de superioridad y patriarcado, donde la imagen se vuelve oscura y su textura más densa como extensión de lo que está aconteciendo en el lugar que se reduce luego solo a la pieza de Berger.

Es interesante cómo en el filme la realizadora cuestiona esta capacidad que tiene el hombre de armar guerras rápidamente frente frágiles egos que funcionan como motores rápidos de celos, competencias y un ímpetu intrínseco de ganar por sobre todo contexto.
El film se estrenó este 7 de junio en el festival de Tribeca y puedes leer nuestra entrevista con su directora en la sección entrevistas de Spanglish Cinema.
