Reading Lolita at Thehrán: En medio de una brutal censura las letras se convierten en refugio

Azar Nafisi, la escritora iraní-estadounidense, narra parte de su historia como profesora universitaria en un Irán lleno de censura y maltrato hacia la mujer. Es Eran Riklis quien hace la adaptación cinematográfica caracterizada por un increíble reparto de mujeres y una visualidad que le da al espectador una especial sensación de intimismo con el tema político desde un lugar mucho más humano.

En medio de una dictadura, la protagonista (Golshifteh Farahani) vuelve a su tierra natal Irán, junto a su marido Bijan (Arash Marandi), después de haber estado en Estados Unidos especializándose en literatura.

Mientras en sus cátedras, ella habla de libros censurados, la frialdad de lo que ocurre en el país se presencia en el mismo salón de clases donde hombres se sientan separados de las mujeres y hablan como si ellas no estuvieran ahí marcando la misoginia religiosa incluso en un espacio progresivo como el curso de clásicos literarios.

Poster picture Reading Lolita en Tehrán

Mientras reflexionas sobre los subtextos las voces de protestantes se escuchan. Purificar el curriculum, usar Hijab como símbolo del fundamentalismo religioso son algunas de las consignas; a lo que la profesora responde “Mi madre fue una devota musulmana. Nunca se perdió una plegaria. Pero lo utilizaba porque era devota, no poque fuese símbolo”. Su asombro y choque cultural, luego de haber estudiado en Norteamérica, le permite tener una valentía casi inocente al no entender a su llegada la magnitud del contexto, se yuxtaponen. Pero, al mismo, tiempo sostiene sus ideales y crea un espacio seguro para mujeres.

Leyendo a Lolita

Cuando la situación se hace insostenible, deja la universidad y secretamente crea un grupo de lectura. Donde no solo conocemos las reflexiones de las mujeres que en él participan, sino también, sus historias de vida y la dureza de una doctrina religiosa donde la mujer no tiene lugar.

Es ahí, cómo conocemos a Nassrin (Mina Kavani) y a Sanaz (Zar Amir Ebrahimi) y sus historias de supervivencia, que muestran esa dicotomía entre el dolor y la utilización del arte como un canal de sanación.

Fotograma película Reading Lolita en Tehrán

La misoginia queda en evidencia, la lucha por la libertad es permanente, la literatura funciona como una vía de escape, aunque al mismo tiempo genera un espacio seguro que enaltece la reflexión y compañerismo. Es una oda a la valentía de miles de mujeres que aun deben supeditar sus vidas por motivos religiosos que se han convertido en el compás moral de un país que tuvo una época de libertad que es también expuesta en la película en un hermoso juego de mostrar la misma locación cuando existía libertad y el presenta que ya no la tiene.

La escritora, luego de esta experiencia, volvió a Estados Unidos por oponerse a criar a sus hijos bajo esa cultura.

La película ya está en cines en norteamérica y puedes ver su trailer acá:

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