La nueva película que acaba de aterrizar en Netflix, protagonizada por Wagner Moura y Greta Lee, es un total sin sentido. Una lástima con tan talentosos protagonistas.
Todo comienza con un día de lluvia, cuando Jason (Wagner Moura) llega a su casa como es cotidiano. Saluda a su perro, va a ver a su pareja, Riley (Greta Lee), y sus dos hijos, que cambian de reparto con el tiempo en las casi dos horas de film, que se hacen interminables.
Parece un día normal. Sin embargo, se dan cuenta de que no pueden salir de la casa, por más que lo intentan. Cuando pasa un poco de tiempo, descubren que no son solo ellos los que están pasando por esto, sino todo el vecindario, que comienza a comunicarse a través de carteles y pizarras improvisadas.

Mientras los días pasan y nadie entiende qué ocurre, la familia comienza a racionar la comida, hacer ejercicios y juegos diarios, intentando mantener su cotidianidad. Pero, con el paso del tiempo, comienzan a ver cómo algunos de los vecinos ya no están. El encierro comienza a tornarse angustiante y la incertidumbre hace entrar en espiral, en ciertos momentos, a sus protagonistas.
La única que, a través de sus dibujos e intentando que la entiendan, puede pensar en algo que tendrpia sentido que estuviera pasando es la pequeña hija de la pareja. Ella dice que ve a gente de la lluvia, a la que no le teme. Esto, hasta que un hecho ocurre fuera de la casa pero a la vista de toda la familia, situación, que los hace afirmar que hay una fuerza maligna que está matándolos a todos y quiere ir por ellos también.
Mientras va avanzando el film, totalmente en la redundancia de no saber qué pasa, se va deteriorando la vida de la familia. Ya no hay comida suficiente, no hay remedios cardíacos para el perro y no existe un indicio de qué es lo que sucede. Todo queda relegado al talento de sus galardonados protagonistas, pero ni el poder de Moura ni el de Lee es capaz de salvar una trama que pareciese no tener un hilo conductor.

Es ya pasada una hora de película cuando recién, como espectadores, podemos ver a un “monstruo”: una mezcla entre el Capitán Pulpo de Los Piratas del Caribe y Depredador. Luego de que aparece, no se da una explicación contundente que logre sostener qué es lo que pasa más allá, aunque así lo haya intentado su guionista, Matthew Robinson.
A su vez, hay una parte extremadamente innecesaria del film. Mientras buscan la supervivencia durante todo el tiempo que llevan en la casa —que son años, como podemos ver en el cambio de reparto de los niños, que se transforman en adolescentes—, hacen una trampa para atrapar animales y poder comer. El problema es que estos animales entran una y otra vez en ella, algo que la película muestra repetidamente. ¡No apto para amante de los animales!
Su director, Louis Leterrier, intentó hacer un thriller de ciencia ficción que, aunque se ubique en los primeros lugares del catálogo de la plataforma (probablemente por lo que esperábamos ver de sus protagonistas), no presenta una película que pueda explicarse desde algún tipo de ángulo para intentar entender qué quisieron hacer.
Por el contrario, es débil, larga y se convierte en un total sin sentido. Aunque te guste el thriller y la ciencia ficción.
La película ya está en la plataforma de la N roja.
