TIFF: Hablamos con Laura Linney y Rhys Ifans por “Onwards and Sideways”

Este diez de septiembre comenzó una nueva edición del Festival Internacional de Toronto (TIFF) y en exclusiva Rubén Peralta para Spanglish Cinema, se sentó con Laura Linney y Rhys Ifans para conversar de su película “Onwards and Sideways” del director John Madden.

La Película

El director de “Shakespeare in Love”, hace una película con humor y drama, donde dos pacientes son diagnosticados con Parkinson en el mismo centro clínico y el mismo día. Así, podemos ver un retrato de cómo se navega la enfermedad dependiendo quién la tiene, sus variados síntomas y su impacto en los personajes que lo llevan de diferentes formas. Pero esto, el director no lo hace desde una visión médica, sino, desde el desafío emocional que van transitando sus protagonistas majestuosamente interpretados por Laura Linney y Rhys Ifans.

Fotograma de Onwards and Sideways

La Entrevista

Rubén Peralta: En mi conversación con John, me dijo que les dio cierta libertad para crear, porque yo no sabía esto —y trabajo en el área de la salud—: que cada paciente con Parkinson puede tener síntomas que quizá sean similares en cuanto al ritmo, pero no necesariamente en la forma en que se manifiestan. Entonces, ¿cómo crearon esto? ¿Cómo lograron individualizar tanto sus personajes y crear algo único para cada uno?

Laura Linney: Bueno, ves lo que el guion te indica que debes hacer, ves lo que está ahí y, de los más de 40 síntomas que pueden formar parte del Parkinson, vamos seleccionando. O, al menos, yo lo hice; en tu caso, los síntomas estaban más determinados por el guion. Y esa es precisamente una de las cosas sobre el Parkinson que yo tampoco sabía: lo único y particular que puede ser para cada persona.

RP: ¿Cómo fue eso? Porque para mí lo vi casi como cantar en un musical. Tienes que pensar, tienes que actuar, tienes que moverte.

Rhys Ifans: Sí, tienes que hacerlo. Los dos teníamos tipos de Parkinson muy diferentes. Laura tenía el temblor y yo tenía el congelamiento del movimiento, además de ese tipo de rostro inexpresivo. Así que ambos teníamos desafíos diferentes. Laura podrá contarte sobre los suyos, pero estaba el temblor y todos los desafíos que eso implica.

Además, dentro de lo que está escrito en el guion, también tienes que tomar ciertas decisiones relacionadas con la actuación. Por ejemplo, Tony tiene una especie de rigidez en la musculatura facial. Entonces tienes que trabajar alrededor de eso, ¿sabes a qué me refiero? No puedes estar completamente inexpresivo, pero tienes que respetar esa especie de máscara que el Parkinson provoca en algunas personas. Y para los dos, creo que el desafío, simplemente desde el punto de vista físico, era mantener cada etapa en la que se encontraban, porque la historia transcurre durante cinco años. Teníamos que asegurarnos de estar en el estado correcto, en la posición adecuada y con la energía apropiada para cada uno de esos momentos.

A su vez, tuvimos a dos maravillosas neurofisioterapeutas que estuvieron pendientes de nosotros durante todo el proceso. Durante muchos meses antes del rodaje, pasamos horas junto a personas que viven con esta enfermedad. Así que, para los dos, fue una presión enorme conseguir que esto estuviera absolutamente bien. Tenía que ser perfecto o no íbamos a hacerlo.

Pasamos muchísimo tiempo y esfuerzo, y pusimos sangre, sudor y lágrimas para hacerlo bien, porque estábamos representando a una enorme comunidad de personas que viven con esto, no solo todos los días, sino durante el resto de sus vidas.

RP: Para mí, otra cosa hermosa es la comunidad. Cómo la comunidad también se convierte en otro personaje dentro de la película. Porque, tu personaje no quería aceptar esto. Tu personaje no consigue resignarse y comienza a buscar maneras de vivir con ello. Pero, la comunidad también los cuestiona, y creo que eso es increíble. Y reaccionan de manera diferente ante cada uno de sus personajes.

¿Qué tan importante fue trabajar rodeados de personas con la enfermedad en la película, pero también con una comunidad que no tiene la enfermedad y que comienza a mirarlos de manera diferente?

Fotograma de Laura Linney en Onwards and Sideways

LL: Creo que lo que más me conmovió fue ver lo que las artes pueden hacer por las personas con Parkinson y cómo la danza, en particular, realmente puede cambiar la vida de alguien en cuanto a su relación con el ritmo, con su propio cuerpo y con los demás.

En cuanto a nuestro elenco, fueron extraordinarios. Fueron increíblemente amables con nosotros dos y nos dieron muchísimo ánimo, muchísimo apoyo. Eso significó muchísimo para nosotros, porque estábamos nerviosos y queríamos hacerlo bien por ellos y para ellos. Así que estuvimos muy apoyados durante todo el proceso.

Pero nada significó más que cuando alguno de los bailarines de esa sala se acercaba y nos decía algo para darnos ánimo. Fue realmente algo muy especial.

RP: Porque la música también tiene un papel importante en tu vida y en la de tu personaje. Y también el humor. Creo que la película tiene una especie de humor con un estilo casi shakespeariano, porque toma a una persona y luego sucede algo, pero desarrolla esa situación con humor.

LL: Sí, y eso es precisamente lo que hace que sea tan refrescante y que esta película tenga una categoría propia. Es muy poco común ver un tema tan serio, tratado con tanta profundidad emocional y con tanto compromiso, y que al mismo tiempo tenga esta especie de impulso, esta corriente de humor, diversión y alegría. Pero también porque es humano.

RP: Porque hay una escena, una de mis favoritas, en la que intentan tener intimidad. Y pueden hacerlo, pero entonces sucede algo y piensan: “Bueno, esto pasó, esto no puede funcionar”. Y finalmente funciona. Pero eso es muy humano porque estás resistiéndote y pensando: “Está bien, soy humano, soy vulnerable, voy a hacer algo”.

RI: Exactamente. Sí, creo que tienes razón.

Creo que algo que realmente me quedó claro es que el Parkinson no puede definirte como persona. En realidad, ninguna enfermedad debería hacerlo. Creo que cuando tienes una enfermedad, de alguna manera te vuelves más tú mismo, y no menos tú mismo. Porque realmente te ves obligado a considerar qué cosas te están dejando, en cierto sentido, a veces. No sé… Las personas que conocimos parecían tener una conciencia muy profunda de sí mismas y de los demás, de una manera realmente hermosa y desarmante.

LL: Sí, de una manera muy tierna.

RI: De una manera realmente tierna.

Porque cuando estás con personas que pueden o no caerse, y existe una posibilidad muy real de que eso suceda —especialmente en las etapas avanzadas del Parkinson, las caídas son algo habitual—, surge naturalmente una especie de cuidado dentro de la habitación. Cuando estábamos en el set rodando con la comunidad de personas con Parkinson, podías sentirlo en el ambiente. Todos estaban preparados. Había una especie de disposición constante para ayudar.

RP: Sí, sí.

Bueno, quiero volver a la comunidad porque todo el pueblo, Norfolk, es otro personaje y respecto a cómo John retrató todo esto, hay muchísimo exterior. ¿Es más importante para ti, como actriz, crear personajes que pasan mucho tiempo al aire libre, que son muy físicos, que estar en una habitación como esta, donde estás actuando casi como si fuera teatro?

RI: Bueno, creo que eso es lo que diferencia —aunque no completamente— al cine de la televisión. La televisión a menudo puede estar más centrada en los interiores, lo cual es maravilloso. Pero cuando filmas un paisaje para el cine, se siente realmente como un paisaje. Porque cuando estás frente a un paisaje tienes que mover la cabeza de un lado a otro para observarlo. Así que cuando colocas a un personaje, a un actor o a dos actores dentro de un paisaje en una pantalla grande, nunca necesitas palabras. El paisaje se encarga de muchísimas cosas por sí solo. Y creo que, particularmente en este caso, en el caso de Tony, desde el principio tenía muchas ganas de verlo solo frente a su diagnóstico, y de explorar lo que eso significaba para él desde una perspectiva más elemental.

LL: También hay algo en ver un cuerpo dentro de un espacio, al aire libre. Y Norfolk es tan enorme, tan expansivo. Puedes sentir una conexión muy fuerte con la tierra allí. Esa tierra es muy antigua y está muy poco alterada.

RI: Ha sido cultivada, sí, pero eso es todo. Norfolk tiene que ver con los cielos. Y con los horizontes. Y estos son dos personajes que están constantemente mirando hacia su horizonte, ¿sabes?. Mirando lo que viene hacia ellos.El horizonte de sus vidas…Así que creo que Norfolk fue una elección perfecta para eso.

RP: Y también me encanta —y hablaba de esto con John— que no es una película romántica. Incluso sugiere una historia de amor.

RI: Me alegra que digas eso.

RP: Sugiere un romance, pero incluso la música no es romántica. Incluso, tenemos esa especie de química de “chico conoce a chica”, y ambos están enfrentando lo mismo. Pero nunca sentí que estas personas estuvieran enamoradas.

LL: Ah, yo creo que sí lo están. Absolutamente. Yo sí. Creo que lo hermoso es que ellos no lo saben hasta el último segundo.

RP: Sí, hasta el final.

LL: Sí, sí, eso es absolutamente cierto.

RP: Porque hay una escena al final, cuando están con un grupo de personas, y hay una mirada. Y yo pensé: “Está bien, se están mirando como si se conocieran”. Pero han pasado cuatro, cinco buenos años.

LL: Sí. Se lo han ganado. Creo que se conocen mejor que la mayoría de los amantes, sin duda.

RP: Puede ser. Porque creo que lo hermoso de este guion es que ambos reciben la noticia el mismo día y tienen que enfrentarse a las cosas casi como si fuera una carrera.

RI: Sí, sí. Partimos desde aquí. Creo que si se hubieran conocido sin un diagnóstico de Parkinson —algo que perfectamente podría haber ocurrido—, la relación igualmente se habría desarrollado.

Porque creo que el Parkinson hace que Tony salga de su caparazón, pero Emma también lo consigue. Es la energía de Emma y esa mirada tan viva que tiene en los ojos lo que hace que él quiera volver a vivir. De verdad y hay una verdadera sensación de aceptación. Es una aceptación cruda a medida que avanzan.

RP: Yo lo siento como cuando las personas atraviesan un duelo. Se reúnen en grupo, son personas que han perdido a alguien importante. Y se conectan.

LL: Para mí, simplemente están enamorados.

Muchas gracias por la entrevista.

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