Lo Demás es Ruido: la hilarante película de Nicolás Pereda

Recientemente estrenada en el Festival de Cine de Nueva York y ya habiendo pasado por la Berlinale, la película te sacará risas mientras te rindes ante unas protagonistas que musicalizan la vida de una manera surrealista.

El cineasta mexicano Nicolás Pereda comienza su filme con una escena que marcará el tempo de lo que se viene. En medio del caos y el ruido citadino se erigen historias que pasan desapercibidas en el tránsito atascado de las calles de México.

Un despistado entrevistador (Gabino Rodríguez) y su camarógrafo- que deja muy claro que quiere ser director- interpretado por Francisco Barreiro, grabaran con Rosa (Rosa Juárez), su sujeto de estudio, una entrevista para su documental.

Rosa, es una talentosa chelista quien, a su vez, les presenta a Tere (Teresita Sánchez) y a su hija Luisa (Luisa Pardo), una pareja que te sacará más de una carcajada y que ha cedido su departamento para el objetivo de la grabación porque el marido de la entrevistada no puede saber sobre la conversación.

El contexto, de la entrevista, que se esperaba fuera más fluido en casa de Tere, comienza a desafiar a los audiovisuales, quienes no disimulan muy bien su frustración en comunicaciones no verbales graciosísimas. El ruido del tráfico, cortes de luz y otras vicisitudes solo preparaban el ambiente para lo que venía.

Mientras las entrevistadas relatan su relación con el chelo o ponen un extracto para mostrarle algo a los documentalistas -cuando por fin logran entrar en ruedo fílmico- el camarógrafo, en ocasiones, no aguanta la risa. Mientras, el entrevistador respira hondo para intentar contenerla. Es que la situación, al igual que el sonido de las sicodélicas cuerdas, se vuelve frenéticamente hilarante.

Fotograma película Los Demás es Ruido

El filme se mueve entre una mixtura de cine experimental y una comedia de timing antiguo, casi sesentero, donde también, el director pone la mente del auditor en jaque, haciéndolo trabajar cuando paralelamente se escucha una conversación entre los documentalistas, mientras la cámara, quieta, registra a las tres mujeres en otra conversación en silencio en el departamento, superponiendo el audio a la imagen. ¡Brillante!

Cuando me refiero al tempo y al timing de comedia es por su naturalidad. Siendo cada uno de los personajes complejos e interesantísimos en ello a su ritmo.

Teresita, destaca, en ese sentido por su libertad de decir qué le gusta y qué no, su capacidad de invensión, de «reconocer olores», su interpretación de una pieza de chelo a punta de pulmón, que, aunque parezca una referencia gringa noventera no pudo dejar de recordarme a Phoebee en uno de los mejores bloopers de “Friends”, una escena inolvidable al interpretar a una gaita, tan icónica como la interpretación de Teresita en la película que termina en una risa espontanea de los entrevistadores frente a los sonidos guturales de la musicalmente poseida mujer.

Más allá de que el auditor pueda conectar con la comedia o no- que dudo no lo haga- hay ciertas cosas que van mucho más allá.

Teresita en una manera casi existencialista le dice al entrevistador: “No le puedes pedir al chelo armónicos que suenen súper fuerte. Hay que dejarlo salir” y es un poco lo que se ve en el filme. Esa libertad de hablar sin filtros, sin pantallas, en pijama como Luisa, pausado como Rosa, con el corriente de la consciencia creativa ante las historia de Tere.

Teresita Sanchéz en Lo Demás es Ruido

El hablar de las cualidades materiales del sonido produce una inmersión en este mundo de mujeres enamoradas de la música en la dicotomía de un sustento económico negativo que no permea su pasión, cosa, que se transmite por la gran pantalla.  En últimas consecuencias los sonidos pueden ser, como dice una de las protagonistas, palabras y eso, Pereda lo sabe y equilibra muy bien en los diálogos.

En términos visuales, la utilización del departamento como principal locación es casi teátrica e íntima lo que permite la fluidez entre la relación tanto de las protagonistas, como su relación con el equipo del documental.

Cuando llega la noche y saliendo de la locación interior, se ven siluetas proyectadas en las sombras a la luz de las velas, en las paredes de edificios, calles saturadas en ruido, vegetación que se disuelve en concreto.

Una linda simbiosis entre esa comedia tan propia de la cultura mexicana que esta escritora admira y una historia que pone a la mujer en el centro y le permite autorretratarse a través de la música.

Nicolás Pereda, acaba de presentar su película en el Festival de Cine de Nueva York en la edición 2026.

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