Dos primos, el duelo de su abuela y un viaje para reconectarse con sus ancestros en y su propio ser en un road trip por Polonia.
Jesse Eisenberg escribe, produce, dirige y actúa en su nueva película “A Real Pain”. En el film el actor es David Kaplan, un adulto joven ansioso, con Trastorno Obsesivo Compulsivo controlado, que habla con frases cortadas y tratando de hilar palabras que se notan chocan dentro de su cabeza hiperactiva llena de angustia, como casi todos los personajes que hace el actor. Pero esta vez, tiene una contraparte que le permite desarrollar más capas y como auditores vemos un arco de personaje interesantísimo que es gatillado diariamente por su opuesto, en todo sentido, primo “Benji”, interpretado por un brillante Kieran Culkin que fluye con todo y con todos cuando está bien y que despotrica de la misma manera cuando no lo está. Esta contradicción en su personaje hace que se vea su duelo profundo por la muerte de su abuela, de quien era su favorito, y su luz capaz de cambiar el ambiente en el que se encuentra- cualquiera que sea-. Estos dos distintos seres humanos, se embarcan en un viaje para conocer a sus antepasados judíos en Polonia y lo hacen con un fondo que su abuela les dejó específicamente para esto con la misión final de llegar a la casa en la que residió por última vez en el lugar.

Los Primos Kaplan
La primera vez que conocemos a Benjamin (Culkin) es en un aeropuerto donde esta sentado solo, observando a la gente y el lugar. En paralelo vemos a David (Eisenberg) que viene en un taxi hacia el aeropuerto, estresado, cada cinco minutos deja mensajes a su primo diciendo que va atrasado por el tráfico, que pronto va a llegar y que por favor lo espere. Mientras, Benji, no se da por enterado de ninguno de esos mensajes y lo recibe de brazos abiertos diciendo que ya tenía todo listo para pasar, incluso se había conseguido marihuana, colapsando en angustia a su primo cuando pasan por policía internacional.
A su llegada a Polonia los recibe el grupo con el que harán el tour y el guía, interpretado por Will Sharpe (The White Lotus), quien en el camino intenta contener las personalidades de los primos que por una parte divierten y por otra asombran al grupo.
Dentro de los participantes del viaje está Marcia, una mujer recién separada (Jennifer Grey), Eloge (Kurt Egyawan), un etíope convertido al judaísmo que pone profundidad a cada uno de los acontecimientos e hitos que ocurren en el viaje, y una pareja Mark (Daniel Oreskes) Y Diane (Liza Sadovy), que entre miradas cómplices y silentes son los observadores de este caótico road trip que no solo se acompaña de la historia de estos dos primos, sino también, de como la historia impactó en sus generaciones de ancestros, entendiendo con ello un poco más a su abuela.

Benji es el alma de la película, viviendo un duelo difícil se refugia en su humor y carisma para “desordenar” a todo el grupo, su esencia efervescente es contagiosa y sabe sacarle sonrisas a quien tiene a su alrededor, pero tras esa espontanea felicidad, se esconde una fragilidad que revela un difícil episodio en su vida, se irrita fácilmente cuando se vio viajando en primera clase en un tren mientras sus ancestros fueron parte de un genocidio, pero a la vez tiene esa contradicción humana de poco tiempo después, cuando pasa esa angustia, sentirse sumamente cómodo en el mismo lugar. Cosa que su primo David ve con recelo y tristeza porque observa cómo puede iluminar todo lugar donde su primo entra mientras él lucha con su poca habilidad social.
Eisenberg logra hacer un film muy bien logrado, con diálogos hilarantes, pero a la vez de una profundidad que va más allá de su contexto religioso. Le regala al espectador una línea directa con dos perspectivas distintas de enfrentar el dolor y de cómo eso se puede convertir en un espejo entre el uno y el otro, al no poder verse ellos, pero pudiendo ver al otro en su máximo esplendor y potencial más allá de sus diferentes personalidades.
El film habla de las relaciones humanas más allá de cualquier conflicto de la desesperanza de la cotidianidad después de no haberse encontrado a ellos ni entre ellos hace mucho tiempo. Se focaliza en la virtud de aprender del otro tal como es, concretando una catarsis colectiva que enseña a conectar desde lo más profundo y crudo del amor imperfecto.
Una maravilla de película que te invita a recorrer lugares conmemorativos de una Polonia destruida por los Nazis, pero vinculadas al peso de cómo han cambiado las generaciones, cuestionando la poca habilidad en general de nuevas generaciones ante frustraciones emocionales que se distancian inmensamente de lo que tuvieron que pasar sus ancestros y que los hace preguntarse por ¿Cuál es el verdadero dolor? y angustiarse respecto a su presente, pero al mismo tiempo, poniendo en perspectiva lo importante que es el expresar los sentimientos como el auditor podrá desprender del encantador personaje de Benji.

Kieran Culkin se roba completamente la película, va subiendo cada vez más de nivel en un crescendo actoral que lo posiciona como uno de los mejores de la industria, incluso cuando en la conferencia de prensa que hizo junto al director y su productora la actriz Emma Stone en el Festival de Nueva York, ,bromeó con que el director no estaba familiarizado con su trabajo antes de contratarlo así que tuvo que quedarse hasta al final con esa decisión porque ya no había vuelta atrás.
“A Real Pain” fue estrenada este año en Sundance y fue parte de la edición número 62 de la programación del Festival de Cine de Nueva York donde se realizó esta reseña.
Eisenberg hace brillar a Kieran Culkin en una tragicomedia
¿Qué opinas? Déjanos tus comentarios
