Canciones que se clavan como flechas: Dylan a través del cine de Mangold

Llegó a los cines Un completo Desconocido de James Mangold donde el cineasta se adentra al género de la biopic nuevamente y enfrenta el desafío de perseguir la esencia del mito Bob Dylan. Cuenta con seis nominaciones a los premios Oscar entre ellos Mejor Actor (Timothée Chalamet) y Mejor Actriz de reparto (Mónica Bárbaro).

Nueva York, años 60. Un joven Bob Dylan (Timothée Chalamet) llega a la escena folk del Greenwich Village con una guitarra al hombro y el hambre de quien está a punto de cambiar la historia de la música. Entre cafés llenos de humo, versos afilados y la mirada inquisitiva de una generación que busca su voz, Dylan se convierte en un ícono. Pero la fama es una bestia de doble filo: mientras su talento lo eleva, su identidad se fragmenta. Basada en Dylan Goes Electric! de Elijah Wald, A Complete Unknown captura la turbulencia creativa y el choque entre tradición y reinvención que marcaron los primeros años del enigmático poeta y músico.

Cuando la fantasía y la realidad se buscan y se desdibujan, lejos de espantarme, me atrapan como un gancho de pirata. Y más aún si se trata de músicos, porque no debe haber vidas más fascinantes que las de estas personalidades que habitan el mundo de una manera singular. Ni hablar si el nombre en cuestión es Bob Dylan. Este poeta, que pareciera haber aprendido a tocar antes de hablar, funde las palabras en acordes y deja que sus cigarrillos ardan como la memoria. Un enigma hasta nuestros días.

James Mangold entiende tan bien la radiografía de la biopic que, lejos de hacer un panfleto sobre una vida en su totalidad, se enfoca en simplemente en tratar de perseguir la sombra de Bob Dylan para despertar aún más interrogantes. En lugar de trazar una línea recta, teje un mapa de uno de los fragmentos más cruciales de su historia: aquel en el que, entre guitarras y armónicas, nacía la voz de una generación, mientras la fama amenazaba con pulverizarlo. Mientras el mundo jugaba con armas, Dylan se escondían en sus gafas negras, flotando en el viento, intentando que su talento no se marchite, aunque quiera jugar con nuevas posibilidades entre lo eléctrico y lo que haya por ahí.

Con una fotografía intimista y una puesta en escena reveladora, Mangold utiliza el clasicismo a su favor para que cada canción se convierta en una premonición de lo que sucede o está por suceder. Timothée Chalamet no solo actúa: habita los zapatos del ícono. Canta, despliega su talento interpretativo y se diluye en las gafas de Dylan hasta que ambos parecen uno solo.

El reparto acompaña con un repertorio actoral que enriquece cada escena. Edward Norton, como la guía folk de Dylan, entrega una actuación maravillosa. Monica Barbaro, como Joan Baez, es un descubrimiento con el color de su voz. Y Elle Fanning, con su mirada cargada de una lágrima que nunca podrá mojar al hombre detrás del mito, es desgarradora.

Qué necesarias son biopics como esta, en las que Mangold se atreve a más: no busca descifrar al hombre, sino mostrarnos el talento que brota a borbotones, la lírica como un mapa del alma, el reflejo de tiempos difíciles. Y es mejor que siga siendo un desconocido, para que siempre podamos reencontrarnos en su música. Ahora que vivimos tiempos tan convulsos, no olvidemos que siempre habrá un completo desconocido con una armónica y letras que se clavan como flechas, acompañando el sentimiento. Porque, al final, “the answer, my friend, is blowin’ in the wind”, y Dylan, con su música, sigue susurrándonos respuestas que aún hoy buscamos.

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