El Llamado de Carlos Diehz hacia «Cónclave»

El actor Carlos Diehz, cambió la arquitectura por la actuación y con un salto de fe, fue esta misma la que lo llevó a una oportunidad que le abrió las puertas de uno de los films que estuvo presente en toda la temporada de premios pasada, «Cónclave»

La nueva cinta de Edward Berger introdujo al auditor al Vaticano construyendo una réplica en Cine Cittá, pero más allá de transportarnos a lo que no podemos ver, realizó un thriller político, basado en el libro del mismo nombre, adaptado por Peter Straughan, quien se llevó el Oscar a Mejor Guion. Es en este film donde el actor mexicano tuvo la oportunidad de interpretar al Cardenal Benitéz, personajes clave en la narrativa de la película.

En una entrevista en profundidad para Spanglish Cinema, Diehz nos contó cómo se fue vinculando con el personaje, qué tipo de guías le pedía a producción, en quién se inspiró para su desarrollo, cómo fue recibido su personaje por las nuevas generaciones y desmenuzamos la gran escena de su monólogo como el Cardenal Benitéz, el hombre que llega a desafiar el Cónclave liderado por el padre Thomas (Ralph Fiennes).

La Entrevista:

Spanglish Cinema: Hola Carlos, siento que tu personaje tiene un rol tan esencial. La forma en como llegaste a desafiar al personaje de Ralph Fiennes. Primero quiero saber ¿Cómo conectaste con el Cardenal Benítez? ¿Y a partir de eso, cómo fue que construiste ese personaje desde el ritmo y tu voz?

Carlos Diehz: Es muy interesante, porque en mis inicios pensaba que actuar, era fácil, te aprendes las líneas y ya, pero no, a través de eso, tienes que despertar una reacción en el público.

Un buen guion logra que el público se interese por el personaje, para bien o para mal. En esta historia uno se preocupa por el Cardenal Lawrence, porque ves su conflicto y la gravedad de la situación, incluso él se quería ir.  Un guion bien escrito y con líneas fáciles de enunciar, como en mi caso que el inglés no es mi primer idioma, hace tener eso resuelto y queda el desafío de la forma de cómo interpretarlo y transmitir el mensaje, para mi ha sido un desafío soy mexicano gesticulo mucho, alzo la voz y la cámara capta todo, no es necesario ser tan expresivo. 

Incluso hay escenas como, por ejemplo, en la discusión del comedor, en que las que el Cardenal Benito está sentado y solamente voltea a verlos. 

El espectador puede proyectar en el Cardenal Benito sobre la situación ¿Qué desastre es este? ¿Qué están pensando? ¿Qué les pasa? Este tipo de cosas son geniales, puedes transmitir y a veces lo único que tienes que hacer es estar casi con cara de piedra, después viene lo que es el personaje en sí, la calma, la quietud.

Yo le pido a producción que me den ejemplos de qué es lo que tienen en mente, es mérito de un buen director, como Edward Berger, te da libertad para que tú seas el personaje y transmitas tu personalidad en él.  En el caso de Stanley Tucci, por ejemplo, la forma en que habla eso lo traslada ahí. Si lo ves en otras películas, es el mismo en otras situaciones. Es distinto con Ralph Finnes creo que su actuación es más elaborada, cambia su expresión y voz, como en Schindler’s List

Y si ves a Cardenal Lawrence, es la misma persona, los mismos ojos, la misma voz, pero con una expresión muy sutil de pesadez, de angustia, que quiere que eso termine.

SP: Pero al mismo tiempo las conversaciones que tu personaje tenía con el de Ralph Fiennes, lo descolocaban, porque él estaba teniendo una tremenda crisis de fe y con la iglesia. Y siento que el Cardenal Benitez, lo que hizo fue conectar esa fe que él tenía con la territorialidad de la iglesia, de lo que viene más allá, podría decirse, los valores más humanos. Porque todos los personajes están encadenados, unos a otros.

CD: Y eso es la belleza de este guion que se llevó el Oscar, que todo está muy bien conectado, los diálogos, cada personaje está ahí por una razón y todo encaja, es como un engranaje, si quitas uno y ya no funciona igual. Igualmente, en mi caso tuve que entender lo qué quiere el Cardenal Benítez. Construí el personaje, primero leí el libro y luego me mandaron el guion completo, y fui ahí cuando veo todo el viaje del personaje a través de la historia. Creo que ningún personaje se fue como llegó, todos fueron cambiaron.

Para mí el Cardenal Benítez, es una mezcla de San Ignacio de Loyola, que es el líder espiritual estructurado, tenía un carácter muy irascible y apasionado. Fue él quien desarrolla los ejercicios espirituales ignacianos, precisamente para que su carácter domine sobre tu temperamento. El temperamento es algo con lo que naces; podríamos decir que es la rapidez con la que te hierve la sangre ante una situación. En cambio, el carácter se manifiesta en lo que haces cuando eso sucede, si te hierve o se te congela la sangre frente a una adversidad. 

Discutí la idea del personaje con el director, Edward Berger. Le dije, mira, yo pienso que va a ser entre San Francisco y San Ignacio, porque San Francisco veía a Dios como madre y Benítez es el vehículo del amor materno de Dios. Una madre les va a hablar con paciencia, con amor y todo eso.  Berger me dijo: OK, está bien. Que lindo lo que dijiste, Carlos.

SP: Tuve el honor también de hablar con Edward Berger en Londres. Y le decía que para mí uno de los momentos más lindos de la película, fue escuchar tus monólogos en nuestra lengua materna español. Es que uno se conecta enseguida. Él me dijo, lo que nos costó encontrar a Carlos, obviamente no lo íbamos a dejar ir. Le pregunté, porque ese monólogo estaba desde un comienzo en español, ¿Cómo fue? Y me dijo que tú lo hiciste propio. Tal como tú dices, muy calmo. Con las manos en todo sentido. Porque nosotros los latinos, es verdad, movemos siempre las manos.

CD: Es todo muy controlado, pero diciendo algo que es hermoso. Que es todo lo que me acabas de mencionar. Que tiene que ver con algo más allá de la religión.

Entender que somos seres humanos. Sí, el discurso se reescribió.

Creo que hubo unas tres o cuatro versiones del discurso. Las primeras tres muy similares. Cambiando algunas oraciones, así se grabó en 2023. Ahora la forma en la que la entrega Benítez es, como decía, el amor de madre muy dulce. Y hablándole al Cardenal Tedesco.

Siempre fue la primera versión, cuando dicen acción por primera vez en esa escena. Es como yo me imagino que tiene que ser hecho. Y luego el director comienza a dar estas instrucciones cada vez más detalle. Al final, el director escoge lo que quiera. Se hizo un corte que creo que salió en mayo una primera versión. Llamaron a Peter Straughan, para que lo reescribiera. Después me avisaron a mí, creo que fue a mediados de diciembre o principios de enero, vamos a volver a firmar unas escenas y te necesitamos en Roma.

Fue una experiencia surreal porque regresamos a Roma y exactamente un año después, de mi último día de filmación. Algo muy lindo. Me mandaron el discurso la noche anterior. Lo íbamos a trabajar primero, casi como un taller, para ver las entonaciones y todo antes de filmarlo y traducirlo, porque en español, nos damos algunas vueltas que en inglés no existen. Tuve que encontrar la forma de hacerlo más breve, pero sin perder ese sentimiento. Lo fuimos puliendo con Edward Berger, hasta que tener la versión final, que no fue tan difícil de memorizar y me lo aprendí. 

El día siguiente empezamos estaban sólo los extras. Realmente, estaba más tranquilo, me pude meter más en mi papel. Yo siento que esta última versión viene más desde el corazón. Porque decirla en español, a mí me facilitó sacarlo del alma, como si fuera un tango, es decir, no son palabras es el sentimiento, la nostalgia, como lo hacía José Alfredo, Jiménez, son letras muy sencillas, que llegan a todos. 

Porque la bendición de los alimentos ya estaba filmada en este, en español. Para que yo lo hiciera como se hace en América Latina. También, agradece a la gente que preparó la comida, que eso es normal. Pero lo del discurso me cayó como una agradable sorpresa. Benítez muestra que tiene autoridad y los pies bien puestos en la tierra, con su carácter, que no es todo dulzura. Él llegó al cónclave con una misión muy clara, que es voy a elegir al mejor, para ser Papa. Es por eso el Papa anterior lo hizo Cardenal. Tal vez, él tenía otros, otros planes y por eso acomodó todo como un tablero de ajedrez, así como en su recámara, Pero cuando está ahí se da cuenta que no puede ser nada más un voto anónimo. Debe ser la voz cuando nadie más lo hace, eso es lo hermoso del personaje.

Y como tú dices, es pivotal, es un pivote en la historia. Yo veo que muchos críticos, como que se les pasó esto por alto. Pero en general, la gente joven alrededor del mundo ha entendido el mensaje de Benítez. Lo han recibido con mucho gusto. Los católicos o no católicos y de cualquier idioma. 

SP: Una de las cosas que más me llamó la atención, luego de ver cómo había partido todo el tema de la actuación, es que siento que esta película es perfecta para el llamado que tú tuviste en tu vida. Es como un paralelismo, podría decirse. Entonces yo me cuestionaba dos cosas. 

Uno, lo importante que son los sueños. Y poder cumplirlos. Y de qué manera que los cumpliste, Carlos.

Me gustaría saber desde ¿Dónde llega ese llamado a tu vida por la actuación y cómo lo conectas después de haber pasado por esta película?

CD: Mira yo recuerdo en México, antes cuando un niño se enojaba, hacía su berrinche, le decíamos, estás haciendo tu tango. Se está poniendo flamenco, hay otra forma de decirlo es, eres bien teatrero. Entonces, a lo mejor lo teatrero, lo traigo desde niño, pero siempre me han llamado la atención las artes.

Pinto acuarelas de vez en cuando, escribo poesía, tengo tres cancioncillas que inventé hace tiempo, me gusta tocar la guitarra, aprecio mucho la música y todo. Y la actuación era algo que me llamaba la atención, pero siendo tímido desde chico, creciendo con déficit de atención, me costaba mucho relacionarme con otros chicos. En la preparatoria, a los 16 años, quería entrar al club de teatro, pero cuando vi que estaban los más populares, así como véanme, dije no, demasiado para mí. Y lo dejé.

Posteriormente, fui a probarme como extra en una película de lucha libre, con un primo y un día nos pusieron junto al ring, la cámara enfrente. Entonces, dije:  oh, este es mi momento, me van a ver en las pantallas de Europa, en París. Y nos hicieron levantar con insultos. El director dijo olvídalo, ustedes dos, no, y escogió a otras personas. Fue muy intimidante ver la cámara, como una ventana, para que te vean miles o millones de personas. Pensé esto no es para mí y lo dejé. Y como siempre estuve enamorado de la arquitectura, lo demás era un pasatiempo. Luego tuve una experiencia en un evento, un espectáculo, leyendo poesía mexicana, Juan Rulfo y Alfonso Reyes.  Hice un check, en mi lista.

Pasaron 30 años, vienen los hijos, se van. Y pensé ahora sí voy a hacer, algo diferente. De hecho, el año pasado, en diciembre pasado, cumplí 30 años de egresado como arquitecto. Hace como cinco años dije, quiero aprender otra cosa. No voy a regresar a la universidad, no tengo el dinero, ni tiempo. Aprender actuación, para a ver qué tal me va.

Fue así como el primer coach, nos dijo esto tómenlo en serio. O si no están perdiendo el tiempo. Aprendan cosas nuevas. Si el personaje es de la historia es de Shakespeare, aprendes a manejar una espada o subirte a un caballo. Porque cada rol tiene ciertas habilidades y conocimiento detrás de él.

A continuación, llegó la oportunidad de Cónclave, porque comencé en 2020 justo cuando empezó la pandemia. Tras los primeros talleres, para finales de dos mil veintiuno conseguí una agente, con puros ejercicios de clase. Se los mostré. Me firmó, me consiguió muchas audiciones. Fue muy alentador ver que cada vez los directores de casting me volvían a llamar, para proyectos cada vez más grandes. Aunque nunca gané ningún papel. Posteriormente, llegó Cónclave y en las descripciones del personaje, decia que era raza mixta y esbelto, no muy alto y con una voz suave. Como que suena a mí. Mi agente me dijo, Carlos, este papel es para ti, eres tú. Te están describiendo. 

Y cuando empiezo a leer el personaje dije esto es como yo quería ser, cuando me dio mi etapa espiritual allá a los 19, 20 años. Más lo hice mío. 

En mi caso, no soy un actor de método porque, no conozco ese tipo de cosas. Pero sí entiendo esa idea de meterte en los zapatos del personaje y prestarle tu cuerpo, tu voz, tu físico, tu fisicalidad. Me base en los sacerdotes y misioneros, que he conocido. Gente que de verdad está comprometida con otros, al punto de perder la vida. Son la voz de la razón y del amor, están arriesgándose. Y esa es la situación en la que está Benítez, pensé que tengo que hacerlo de una forma que la haga justicia a ellos. Comparta o no con sus doctrinas, solamente por trabajar por la gente que lo necesita, para que sean dignos de admiración y de respeto. 

¿Qué se viene para Carlos Diehz?

Hay algunas cosas preparándose, una que esta en el horno, otra preparándose y otra conociendo al chef. Así que muy entusiasmado por lo que se viene.

Muchas gracias por tu tiempo esperamos verte pronto en escena nuevamente. Muchas gracias ,Carlos.

¿Te gustó este artículo?

Compartir en Facebook
Compartir en Twitter
Compartir en LinkedIn
Compartir en Gmail