¿Noah Baumbauch podría llevar al Oscar a Adam Sandler?

Noah Baumbauch pasó un tiempo cuestionándose después de “White Noise” si hacer una película pronto por el poco éxito que tuvo en comparación a sus otras películas, y hoy, vuelve con un tema que no le es ajeno, la fama y cumple muy bien su objetivo.

La delgada línea entre lo público y lo privado que rodea a la profesión de actores y directores, su relación con la audiencia, su entorno más cercano y la contradicción de la imposibilidad de estar solo, teniendo una soledad abrumadora son las ideas fuerza que recorren el film en diferentes capas. 

En este caso, el director de “Historia de un Matrimonio”,  pone como protagonista a Jay Kelly (George Clooney) un actor de fama mundial que se enfrenta a la que no sabe si será la última etapa de su carrera y a entender que eso solo no le afecta a él. 

Para retratar esta historia, y quien definitivamente quien se lleva la película, lo acompaña su brazo derecho, su manager, un siempre gracioso Adam Sandler que cuando hace papeles dramáticos permite entender a la audiencia que el tipo de películas que promueve es porque las disfruta más, que porque le falta rango actoral, “Uncut Gems” lo confirma y “Jay Kelly” también. Esta relación se ha construído por toda una vida, pero llega a un momento donde Kelly comienza a seguir haciendo lo que siempre quiso hacer, sin tomar en consideración a quienes tiene al lado, lo que le empieza a pasar la cuenta.

Jay, tiene todo lo que quiere en lo material, vive rodeado de gente que le dice qué hacer y obtiene todo lo que se propone con el mundo, sin embargo, a propósito de un homenaje a su carrera, comienza a darse cuenta que está en la más completa soledad. Sus hijas ya hicieron su mundo y son presas de heridas pasadas de la ausencia de su padre en la infancia y de su narcisismo que las hizo alejarse lentamente.

Es así como decide, literalmente, perseguir a su hija de 18 años a Europa y sumarse al viaje que tiene con sus mejores amigos. Para esto, utiliza como excusa su homenaje que se hará en tierras del continente. Ante esto, realiza un plan, al que, por supuesto, lo acompaña su manager y parte de su equipo donde destaca una siempre impecable Laura Dern que ya había trabajado con el director anteriormente y que es una de las que deja el lado de Kelly durante el viaje, dándose se cuenta y repitiendo constantemente a su manager que no se le olvide que ellos trabajan con él y que no son sus amigos, lo que él refuta siempre.

En un hilarante tránsito catártico, que incluye la escena de un actor de Hollywood (y lo que eso conlleva) en un tren cualquiera de europa siguiendo los pasos de su hija, un homenaje recibido por una brillante Alba Rohrwacher como encargada de la organización del lugar que lo lleva a diferentes aventuras, la llegada del padre del artista que solo lo hace ver su reflejo y una cachetada tras otra de realidad para un hombre que tomó decisiones pensadas en él más que en quien los rodeaban, incluida su familia y la extendida que es su equipo de trabajo y que ya no hay tiempo o poco para remendar.

El film, con la sensibilidad que tiene Baumbauch, reflexiona superficialmente sobre lo que significa ser una figura pública, la dicotomía entre no tener privacidad y en muchas ocasiones no saber, en el caso del personaje, quién es realmente, lo que todos piensan de él o alguien que ya no se conoce. Cosa que según el mismo director en la conferencia de prensa puede ser extrapolada a cualquier otro ser humano, que va quedando alienado de la realidad al no ver a quienes tienen al lado.

Uno de los momentos más especiales del film lo tiene el personaje del actor Billy Cudrup, como un viejo amigo de Kelly a quien le arrebató la carrera y la pareja en la juventud. En un bar, una mesa pequeña donde se miraban de frente y tan solo con la lectura de un menú, Cudrup hace un monólogo basado en los especiales del restaurant que demuestra su calidad actoral como hemos visto en películas como “Almost Famous” y series como “The Morning Show”, una demostración, literal y en vivo para su ex amigo de la actuación de método y lo performa de manera magistral. 

Baumbauch, quien hace un cameo graciosísimo en la película, sabe sacar lo mejor de sus actores y eso se transmite en la gran pantalla. Al parecer de quien escribe podría incluso perfilar a Adam Sandler como Mejor Personaje Secundario para el Oscar, quien con una pañoleta al cuello y con un tierno “puppy” de muletilla en su hablar, hace cuestionarse en los grises que existen en la humanidad, por ejemplo en que al trabajar con alguien durante mucho tiempo en la vida puede generar lazos de amistad y que no siempre todo es blanco o negro.

Una película para disfrutar, un lindo retorno de Baumbauch, que no alcanza el podio de “Historia de un Matrimonio”, pero tiene mucho para decir y se agradece.

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