La quinta jornada del Festival de Cine de Venecia se despliega con fuerza narrativa y diversidad de estilos. Dos estrenos en competencia oficial concentran la atención, mientras que Latinoamérica se hace presente con un film que llega desde Argentina.
Una apuesta que pretende llevar a la palestra una reflexión sobre la política moderna, es Le Mage du Kremlin, de Olivier Assayas que estrena como parte de la competencia oficial. Basada en la novela del mismo nombre de Giuliano da Empoli, esta película se adentra en los pasillos del poder ruso a través de Vadim Baranov, asesor político convertido en figura clave del Kremlin.
En palabras de su director, Le Mage du Kremlin no es tanto una película política como una película sobre la política y la perversidad de sus métodos, que ahora nos tienen a todos como rehenes. Un thriller psicológico que llega a la alfombra roja junto a sus intérpretes Paul Dano, Alicia Vikander, Tom Sturridge, Will Keen, Jeffrey Wright y Jude Law.
Father Mother Sister Brother, de Jim Jarmusch es también parte de la competencia oficial. Un largometraje, construido a través de tres historias que relatan las relaciones entre hijos, padres y hermanos en diferentes partes del globo; Estados Unidos, Dublín, París. Relatos construidos a través de una estética que habla por sí misma, donde Jarmush asegura, “Es una especie de película anti-acción, cuyo estilo discreto y tranquilo está cuidadosamente construido para permitir la acumulación de pequeños detalles, casi como flores cuidadosamente dispuestas en tres delicadas composiciones”.
Cine puro con silencios elocuentes, diálogos precisos, interpretaciones pulidas. Con las actuaciones de Tom Waits, Adam Driver, Mayim Bialik, Charlotte Rampling, Cate Blanchett, Vicky Krieps, Sarah Greene, Indya Moore, Luka Sabbat, Françoise Lebrun.
Mientras las grandes narrativas se disputan el León de Oro, en una de las secciones paralelas, encontramos una que representa al cono sur, con una obra que merece atención.
Fuera de competición, Nuestra tierra de Lucrecia Martel, argentina, se inspiró en el intento de desalojo a miembros de la comunidad indígena de Chuschagasta y el asesinato de su líder para, a través de la combinación de voces y fotografías de la comunidad, explorar la historia de colonialismo, despojo de tierras y se plantea el futuro de la humanidad a través de estos actos de odio.
Un domingo que va entre el poder y la intimidad, la política y la memoria. Seguiremos cubriendo el festival desde Lido de Venecia por Spanglish Cinema.
Festival de Venecia: poder, familia y nuevas miradas ¿Qué opinas? Déjanos tus comentarios
