Una de las características más específicas de la filmografía de la directora es como maneja el balance entre el suspenso y la emocionalidad, nunca sabemos que va a ocurrir porque de la tensión pasa a una llamada familiar que te rompe el corazón de la vulnerabilidad de lo incierto.
“A House of Dynamite”, es el nuevo film de la ganadora del Oscar Kathryn Bigalow y forma parte de las tres películas presentadas por Netflix este año en la competencia oficial junto a Frankestein de Guillermo del Toro y Jay Kelly de Noah Baumbauch.

El film muestra un potencial ataque que puede producir una explosión de un arma nuclear en Chicago, Estados Unidos, y si bien es una película muy norteamericana, donde solo se preocupan cuando saben que el objeto que puede detonar esta tragedia puede llegar a USA, es extremadamente interesante toda la investigación que hay detrás y todos los pormenores que se hacen diariamente para prevenir este tipo de eventos. En ese sentido el guion de Noah Oppenheime (ex-periodista de temas políticos) funciona de una manera exquisita, en tiempo real y con detalles que nos hacen conocer todo como si se estuviera viviendo junto a quienes toman las decisiones.
Sin embargo, lo que más destaca del film, es que se reduce a que todos, por más entrenamiento que tengan, somos humanos y el factor emocional nunca podrá ser prevenido en un caso como este.
Es así como, la realizadora va contando el impacto de un objeto, que sin conocimiento de procedencia, va a llegar a la ciudad de Chicago y los intentos para frenar su destino.
Lo interesante, es que se cuenta la misma historia en esos quince minutos de trayectoria en vivo antes del impacto bajo las distintas miradas de los implicados en los ensayos diarios y los diferentes departamentos que intentan comunicarse entre sí atónitos con una situación que conocían perfectamente en los libros y en el existente manual para accidente nuclear, pero que nunca habían vivido en carne propia como una amenaza real.
Con un elenco de lujo, liderado por Idris Elba que interpreta al presidente de la república y al que se suma una estoica Rebecca Ferguson, Jared Harris, Tracy Letts, Gabriel Basso y Greta Lee, entre otros, con cargos importantes del gobierno para asumir esta situación de vida o muerte.
La reacción de cada uno de los personajes es lo que va marcando el ritmo del film, podemos ver como algunos siguen con una firmeza envidiable el curso de sus funciones y quienes van perdiendo el rol ante la preocupación de sus familiares en el lugar o lo que pueda pasar con todos los habitantes de esa ciudad y lo que pueda suceder después.
Así vemos, por ejemplo, al personaje de Jared Harris, con un alto puesto dentro del gobierno hacer el primer comentario que desborda en humanidad “mi hija vive en Chicago” menciona entre palabras entrecortadas y relegadas a un silencioso vacío lleno de tensión, entre quienes asisten una videollamada y quienes están en las oficinas de operaciones.
Por supuesto todo esto es rodeado por la magia de Bigalow que va marcando el in crescendo del conflicto mediante la música y la dosificación de la información para el resto de los trabajadores que intentan obtener algo de información mientras ven a designados ser sacados del lugar y gente corriendo por los pasillos de la Casa Blanca y las distintas oficinas encargadas de los protocolos y ensayos diarios.
Un film que no te suelta de principio a fin, que a pesar de lo contemporáneo y delicado del tema, no te suelta, al contrario, te obliga mediante toda la información entregada a reflexionar y a cuestionar, qué pasaría si esto dejase de ser un simulacro. Digno de ver en pantalla grande y no en la plataforma.
Kathryn Bigelow: la maestra del ritmo en equilibrio ¿Qué opinas? Déjanos tus comentarios
