“El diablo se viste a la moda 2” llega a las salas de cine veinte años después de su predecesora, una película que definió la visión del periodismo de moda y que mantuvo a toda una generación por años con las ganas de volver a ver a estos personajes.
El director David Frankel vuelve a estar detrás de cámaras y trae al emblemático elenco conformado por Meryl Streep, Anne Hathaway, Emily Blunt y Stanley Tucci interpretando a los personajes Miranda Priestly, Andy Sachs, Emily Charlton y Nigel Kipling.
La primera película llegó a los cines en 2006, luego de ser adaptada del bestseller “The devil wears Prada” de la escritora Lauren Weisberger quién escribió un segundo libro en el 2013 siguiendo la historia de Andy Sachs en “Revenge wears Prada”, el cuál no tuvo el éxito esperado por la autora. “El diablo se viste a la moda 2” no está basado en este segundo libro y es una idea original de la guionista Aline Brosh Mackenna quién trabajó con la autora para este guión.
La nostalgia y anhelo de ver a estos icónicos personajes reunidos nuevamente en la pantalla grande y la noticia del inicio de las grabaciones de la película en la ciudad de Nueva York el año pasado, logró que “El diablo se vista a la moda 2” sea una de las películas más esperadas por la audiencia este 2026.
La premisa es la misma y la historia es muy parecida a la primera cinta, Andrea “Andy” Sachs (Anne Hathaway) es una destacada periodista, que ha ganado innumerables premios por su trabajo y ha viajado por todo el mundo, trabaja en un periódico y al inicio de la película Andy y el resto de su equipo se quedan sin trabajo. Nuevamente presenciamos al personaje de Andy viviendo en un departamento modesto de Nueva York, sin trabajo pero con toda la voluntad de seguir adelante. Luego de pronunciar la frase “el periodismo sí importa” y ser viralizada por su discurso en una premiación por su trabajo, le llega una oferta caída del cielo, ser editora de contenidos en la revista “Runway” y volver a trabajar con Miranda Priestly (Meryl Streep).

A medida que va transcurriendo la película irán apareciendo personajes y situaciones que resultan muy familiares si han visto la primera (les recomiendo verla antes de esta secuela porque hay muchas referencias a la anterior), también hay muchos cameos de distintas personalidades del mundo de la moda y la entretención.
La película es entretenida pero deja un aire de nostalgia incluso de tristeza al ver el estado de las cosas: una revista “Runway” que ya no se lee en papel y su enfoque prioritario en lo digital, la importancia de las métricas al considerar el éxito de un artículo, la lucha por hacer un buen trabajo con poco presupuesto y la moda como un producto que marca tendencia y te define pero por la rapidez en la que se mueve se hace desechable a un clic de distancia.
Miranda Priestly ya no genera miedo, al contrario la vemos mucho más suave, con la misma ironía de siempre y que demuestra su poder sin subir su voz. Andy sigue siendo la periodista insegura que anhela ser aprobada por Miranda y que a pesar de toda su experiencia profesional está siempre a prueba. Emily ha logrado avanzar en su carrera pero aún no logra lo que realmente quiere y Nigel es, en la primera y segunda película, la voz de la razón.

La moda se queda en un aspecto más superficial, se ven grandes vestuarios y los montajes rápidos de escenas ayudan a que se destaque el gran trabajo de Molly Rogers quién trabajó con Patricia Field en la cinta original, pero la película no se centra en el mundo de la moda, se centra más en cómo los conglomerados mediáticos controlan la narrativa de nuestros tiempos.
Meryl Streep comentó en una entrevista que van a realizar una subasta de los vestuarios de la película que beneficia a un comité que protege al periodismo porque están bajo la amenaza de la inteligencia artificial y los gobiernos de turno.
Una película que apela a la nostalgia, que entretiene con su humor e ironía, colocando el énfasis en que el mundo cambia pero la esencia de estos personajes sigue intacta.
En cines desde mañana.
