Laura Samani será jurado en Cannes y hablamos de su paso por los grandes festivales

La cineasta italiana se preocupa que estemos cómodos antes de empezar la entrevista. Tiene muy claro lo que quiere expresar, no da rodeos ante las preguntas y se va sorprendiendo de algunas cosas de las que dice en el camino, como una reflexión innata. Como el paralelo en dos de sus filmes.

El año pasado la realizadora pasó por el Festival de Cine Internacional de Venecia donde su protagonista ganó el premio a artista revelación por “Un Año de Escuela”, la película que nos trajo a esta conversación.

En el contexto de explorar su filmografía, que si bien con adaptaciones y ficciones, posee un poco de su propia experiencia. Se detiene a hablar sobre qué le atrae en las historias, qué conserva y que redefine según su identidad, como lo hizo con esta nueva versión de la novela de 1929 «Un Año de Escuela».

La directora me cuenta que leyó la novela cuando estaba en la secundaria.

“Asistía al mismo colegio en el que se desarrolla el libro. Así que fue bastante metanarrativo.”, me dice.

“Y aunque mis compañeros no eran solo hombres, yo pasaba la mayor parte del tiempo con chicos. Y era el cuarto elemento de un triángulo. No uno sexual, quiero decir que las cosas que se ven en la película no son cosas que yo haya experimentado con esa precisión.”

Continúa narrando su historia enfatizando que había algo especial en ser la única mujer admitida en un grupo con patrones tan marcados, reglas, lenguajes y un lugar secreto donde reunirse.

“Me daba cierto poder a través de mi diversidad, diversidad de género. Claro, estamos hablando de dinámicas heterosexuales y para ser aceptada, tuve que deshacerme de algo, que era mi feminidad. Porque si no, iba a ser sexualizada. Digamos que si no quieres ser la chica a la que le comentan el trasero, tienes que empezar tú a comentar los traseros de los demás” comenta entre críticas a nuestra sociedad patriarcal para encajar.

Samani dice que lo que impacta en ese contexto es que hay que volverse más hombre para ser parte de algunos círculos: “Entonces tienes que volverte “más masculino” de alguna manera, usar jeans y suéteres. Y eso es lo que le pasa a la protagonista también”.

En ese contexto, la directora reflexiona sobre también sobre cómo ha cambiado la sociedad y avanzado en ciertos aspectos, pero también cómo hay brechas que son incapaces aún de superar.

“Lo que sigue siendo igual es que el deseo sigue siendo un problema. Porque deseamos las mismas cosas, sin importar el cuerpo en el que vivamos. Pero la forma en que se nos permite expresar ese deseo sigue siendo distinta” comenta la próxima jurado de la sección Un Certain Regard del Festival de Cannes.

Y así en una conversación que se convirtió en un mutuo análisis de nuestras vivencias sociales como mujer, afirmó que “como mujeres, somos juzgadas por nuestras decisiones, por la expresión de nuestro deseo”.

Fotograma película «Un año de escuela» de Laura Samani

Sobre el amor y el Coming of Age

Este tipo de historia de amor es algo que definitivamente podemos esperar, comenta la realizadora. Sin importar el género de los integrantes del grupo, continúa.

“Principalmente porque la amistad es una forma de amor. Solo tiene otra forma, otras reglas, otros espacios de juego, pero definitivamente es otra expresión del amor.” Afirma la directora italiana.

Pero viéndolo desde fuera, la realizadora afirma que aprendió muchísimo, no solo en la dirección, pero también al escribir, al entender las dinámicas de sus personajes y aprender de estas distintas formas de amor. Cuando crees que él piensa que la ama (amor romántico) porque ella es la primera chica que entendió y compartió su dolor.

Sobre el Film

La directora, comenta que sus protagonistas, como todos en la vida que quieren conectar profundamente, tienen historias familiares similares: “ambos perdieron a personas muy importantes siendo muy jóvenes, y están lidiando con esa pérdida sin saber cómo hacerlo”.

Pazzini, que es el personaje principal junto a Fred, intenta escapar de ese sentimiento oscuro, de la soledad, bebiendo, teniendo sexo, fumando, llenándose con cualquier cosa que encuentra. Y también jugando a ser el Don Juan de la situación, porque todo lo que te hace sentir vivo aleja el pensamiento de la pérdida, dice la realizadora y continúa. Entonces llega Fred, y es directa, clara, simple al decirle: “sé cómo te sientes”. Está hablando de sentimientos, los pone en palabras. Y él se confunde.

“Se confunde porque cree: “Dios mío, la amo”. Pero lo que está sintiendo —empatía y comprensión mutua— es la primera vez que lo experimenta, y lo malinterpreta como amor. Creo que los límites entre los distintos tipos de amor suelen ser difusos. Hay muchos tipos de amor. Para mí, la amistad es amor.” Concluye Samani.

La directora que dijo que necesitaba hacer una película más tranquila luego de Piccolo Corpo que estuvo en la Semana de la Crítica de Cannes, ha sido elegida como nuevo miembro del jurado de la prestigiosa sección de Cannes “Una Cierta Mirada”, jurado que será presidido por la actriz Leïla Bekhti.

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