“Ballad of a Small Player”: la ciudad y el personaje de Colin Farrell te hipnotizarán por más de hora y media.

El ganador del Oscar por “All Quiet on the Western Front” y su reciente paso por la temporada de premios pasada con “Cónclave” vuelve con su tercera adaptación de un libro, esta vez recomendado por uno de sus productores años atrás.

El director comenta que el libro lo absorbió, quedo encantado con el personaje de Doyle, su protagonista, y quiso llevarlo a la pantalla grande.

En la envolvente, llena de luces y vibrante isla de Macao, la vida está rodeada de casinos y es lugar ideal para que el señor Doyle, interpretado magistralmente por Colin Farrell, busque pagar sus deudas y seguir su ambición y adicción a las apuestas. Pero también, en este camino que superficialmente pareciese ser solo la consecución de ganar en el Baccarat, el juego que lo tiene retenido, retrata a un hombre que en el intento de escapar de su pasado se encuentra frente a frente con su presente y la segunda oportunidad que le brinda la vida para saber si la toma o no.

El reparto está lleno de talento, Tilda Swinton, impecable como siempre, Fala Chen como Dao Meng, con quien Doyle comparte su más profunda relación, son quienes lo acompañan en este oscuro camino que tal como la ciudad se contrasta con las luces de neón y la antítesis de la soledad de la muchedumbre.

Doyle, vive una vida llena de lujos, siempre adicto a esa adrenalina que de un momento a otro lo puede perder todo, el juego más riesgoso y por el que persigue los casinos es el Baccarat, que magistralmente se vuelve esencial en el guion escrito y adaptado por Rowan Joffe y delicadamente llevado a esa visualidad tan particular que solo Berger logra hacer.

El sudor el protagonista va creciendo en cuanto va pasando la película y es que cada vez las apuestas, en su vida, y en el casino son más grandes, utiliza a la gente, pero tampoco está tan consciente de para qué. Es desde ese lugar donde puedes conectar con él. Desde la vulnerabilidad humana.

Berger contó solo con cuatro horas por día en un casino de verdad para poder grabar las escenas, por eso cada plano secuencia era único y presionaba a los protagonistas a dar lo mejor de sí para que funcionara entre los pasillos, espectacularmente diseñados para una inmersión total en esta isla que bordea el mito.

Es una noche, dentro de los casinos de Macao es donde conoce a Dao Meng, la única que puede entender un poco más al protagonista pero que al mismo tiempo será la que guiará su presente y su futuro y que guia la historia de la película.

El film, que ya se encuentra en la plataforma de Netflix en latinoamerica, hace sumergir al espectador en algo desconocido para muchos, como lo suele hacer , esta vez llevándonos desde su película pasada y el detrás de escena del vaticano al presente con el ritmo frenético del casino. Farrell destaca definitivamente y levanta la película con su personaje protagónico.

¿Te gustó este artículo?

Compartir en Facebook
Compartir en Twitter
Compartir en LinkedIn
Compartir en Gmail