Cada cierto tiempo aparece una serie que se destaca de la mayoría en términos de cómo se retrata la sociedad más allá de la ficción que representa y eso, en los tiempos convulsos en que vivimos, se agradece.
En la sinceridad de la review debo reconocer que la conexión que tuve con la primera temporada dista mucho de la que tuve con la segunda y creo saber el porqué. Cuál es mi interés y reacción ante los distintos tipos de frustración que desembocan en la violencia en la sociedad siempre ha sido de mi curiosidad y análisis.
Mientras la primera temporada- con Ali Wong y Steven Yeun– se quedaba en ese enojo físico transformado desde la frustración, como latinoamericana no hacía más que pensar en “Relatos Salvajes” y el gran espacio que tiene en mi filmografía. Pero, para el caso de esta segunda temporada, ese centro físico se mueve y comienza a orbitar dentro de la violencia simbólica. La que pasa desapercibida en el constructo sistémico de brechas societales y en la fibra social que la compone. Porque es diaria y estructural. Y frente a eso contexto, I´m in.
Sus protagonistas y el plot
Oscar Isaac es Josh, el mánager de uno de los clubs de golf más exclusivos de Montecito, California (fui a cubrir un festival ahí, créanme “Exclusivo!”), está casado con Lindsay, una siempre perfecta Carey Mulligan que lo ayuda en el Club y tiene una empresa de diseño de interiores, los describiremos en primera instancia como “Los Millenials”. Dentro del Club trabajan Austin (Charles Melton) y Ashley ( Cailee Spaeny), los Gen z´s, sus cargos son juniors y se nota en ellos la esperanza de la construcción de un proyecto juntos. Están comprometidos.
Entre este cuarte es donde se empieza a dar una situación en cadena que va involucrando tanto a socios como a los altos mandos del club cuando los Gen Z´s presencian algo entre Josh y Lindsay. Esto, fue inspirado en una historia real del creador quien presenció algo a lo que no estaba preparado en la casa de los vecinos y se interesó en la diferencia de respuestas al hecho que obtuvo de diferentes generaciones cuando lo contaba.

Vamos a lo entretenido
Beef, creada por Lee Sung Jin, quien a su vez es el showrunner, productor ejecutivo, escritor y director. En su segunda etapa y de la mano deA24, rescata metatópicos profundos que escapan el estudio de caso. Realiza un retrato de la sociedad actual desde la extrapolación de una esfera de un lugar de trabajo, en este caso un campo de golf, que puede ser aplicada a cualquier otra esfera de la vida. Por eso me atrevo a decir que, en ese sentido, se vuelve una cátedra de sociología avanzada. Te obliga a reflexionar – si eres un espectador activo- dentro de un marco teórico moral y societal, dónde está tu posición y con qué personaje te identificas.
Así, tres parejas comienzan a develar las brechas intrínsecas en el sistema y tejido social, parte de lo que la serie demuestra de una manera no doctrinaria. Fun!
En esta segunda temporada esa violencia que permea la sociedad, esa que se invisibiliza y se aplaude como “viveza” en culturas como la nuestra, esa que es tan propia del capitalismo tardío del que tanto nuestras generaciones han escuchado hablar. La que le da la mano a la alienación que revela finalmente una idea paragua que plantea todo desde la contradicción: Dos generaciones; Millenials y Gen Z´s. Jefes y subalternos, millonarios y el resto del mundo y esa política detestable que nace de la ambición de un éxito que solo fue un constructo de la clase dominante.
¿Quién se vende mejor?, ¿Quién utiliza información para sacar provecho a su favor? ¿Quién es capaz de no seguir reproduciendo esa violencia simbólica que va más allá del capital económico y como diría Bordeau, se extendería a los otros como el social y el cultural?
Esa violencia que tiende a incluso rendirse hacia quienes la reproducen. Un hermoso ejercicio, un cachetazo virtual a la reflexión de dónde estarías, con quién empatizarías, o básicamente utilizar el pensamiento crítico y decir somos una sociedad nefasta de la cual es muy complejo dejar de reproducir, muchas veces por miedo a perder…habría que preguntarse qué.
Muy interesante serie para explorar desde hoy en Netflix.
