En pleno Paris de 2018, en las protestas de los chalecos amarillos (Yellow Vests), la brutalidad policial toma una víctima inocente, y el caso Dossier 137, es una dramatización de esta historia real.
La directora Dominik Moll, es una de las siete mujeres compitiendo por llevarse la Palma de Oro en esta edición del Festival de Cannes, con un film que nos muestra la mirada inquisitiva de la corrupción policial ante un caso de abuso de fuerza y violencia desmedida.
La Película
Léa Drucker, interpreta a la investigadora Stéphanie Bertrand, una policía que se encuentra en el departamento que vela por el buen comportamiento interno de la organización policial y que estudia comportamientos fuera de protocolo, lo que produce, evidentemente, el rechazo permanente de sus ex-compañeros.
Si bien el film trata sobre este caso en particular, es el tejido social destruído el que se pone en primera plana. Su hijo adolescente cuestióna la labor de ella y de su padre, y confiesa que fuera de su casa afirma que sus padres no son policías por la vergüenza y estigma que eso representa, más en ese año en particular marcado por la revuelta social y fuertes represalias.
El caso llama la atención de la investigadora porque ocurre en su pequeño pueblo natal, St. Dizier, y cuando la madre de la víctima acude a ella, esta comienza a desempolvar una historia que se erige desde la injusticia y corrupción. Es en este contexto donde la protagonista comienza el solitario viaje de la búsqueda de la verdad ante toda resistencia.
El 1 de diciembre de 2018 en una manifestación por las tarifas en alza ejercidas por el presidente Emmanuel Macrón, un joven francés recibe una bala en la cambiaría toda su existencia, su nombre es Guillaume y su vida se encuentra en riesgo vital cuando su madre hace la denuncia al departamento de investigación.
Pieza por pieza y, aún con toda la resistencia de una organización que protege a los agresores, Stéphanie comienza reconstruir qué pasó ese día y quién fue el responsable de esta agresión, ¿Fue en defensa propia?, ¿Fue violencia desmedida?, lo único que quiere es encontrar una respuesta y el Dossier 137 se vuelve personal.
Con su pequeño equipo ata puntos claves de Google maps, mezcla footage de archivo con imágenes de teléfonos celulares, y trata de buscar testigos que comienzan a construir la escena de lo acontecido en medio de presiones que obligan a su fuerza a resurgir de lo inevetable para seguir adelante, incluso, ante la misoginea de la institución que durante tanto tiempo acompañó.

En el camino, es una testigo clave – que también revela la fragilidad de ser migrante- que comienza a develar lo ocurrido, y quién, ante la presión de la protagonista, revela un video clave que involucra a cuatro policías.
Para hacer su trabajo, Stéphanie los llama a entrevista, y explícitamente, bordeando la comedia, la directora demuestra lo ridículo que puede ser el poder cuando los discursos se alinean y no hay forma de derribarlos. Así, cada uno de los implicados niega haber tenido participación, y cuando dos son visiblemente los actores de los disparos, siguen enarbolándo surrealistas relatos para explicar lo que se veía en pantalla.
La protagonista queda entre la presión de la madre y familiares de Guillaume, y sus colegas, en el duro camino de intentar hacer lo mejor de su trabajo y encontrarse con estructuras sistémicas que están totalmente ancladas en la corrupción y el poder que coarta todo tipo de alusión a la justicia.
Este caso, con el que cualquier país se puede relacionar, es una historia común, una historia de una persona que ya nunca tuvo la misma vida en adelante y bajo sus palabras se volvió “una carga para su madre”, todo, por la injusticia de la violencia policial desmedida que una vez más queda en total impunidad. Las capas de la película reflejan eso, la fragilidad del tejido social, la dificultad de la protagonista de buscar la verdad y no poder conseguir la satisfacción de ninguna de las partes, incluyendo lo que piensa de ella su hijo adolescente de ella.
Una película sin duda necesaria de ver por su contenido que puede extrapolarse a injusticias ocurridas en todas partes del mundo y que son parte, lamentablemente, en un lugar común, pero que a parecer de quién escribe, se queda atrás de la carrera de la Palma de Oro.
“Dossier 137”: cine que nace desde un archivo ¿Qué opinas? Déjanos tus comentarios
