“El Deshielo” y su potencial candidata a mejor actriz

*Reseña sin spoiler del final del film, esperando su estreno en territorio latinoamericano

Manuela Martelli tiene dos largometrajes y es la primera directora chilena en presentar un film de ficción en el prestigioso certamen “Un Certain Regard” del Festival de Cannes con “El Deshielo”, que fue producida por la nueva firma de Alejandra García, Ronda Cine (Chile), Cinema Inutile (Estados Unidos) y Wood Producciones (Chile), en coproducción con Elástica Films (España), Piano (México) y Fundación Río (Chile) .

En 1992, recién dos años después de la vuelta a la democracia en Chile, la historia se centra en el punto de vista de Inés, una pequeña niña (Maya O´Rourke) vive junto a su abuela (Paulina Urrutia) y los trabajadores de un centro de Ski.

Es en este alejado lugar, lejos de sus padres que están en el extranjero, donde ella busca contención en quienes llegan al lugar, creando un especial vínculo con Hanna (Maia Rae Domagala), una joven de 14 años que llega a entrenar al centro donde vive Inés. De fondo, las conversaciones que escucha de su abuela “Techa” es sobre los españoles que llegaron y que es menester que encuentren todo en orden para financiar el centro y su ampliación, por tanto, todo lo que pase en él, se esconde con ese objetivo.

fotograma película «El Deshielo»

Inés es silente, observadora y busca afecto con quienes se siente segura. Conoce la montaña y su furiosa naturaleza, pero la camina sin miedo, como si se volviera parte de ella cuando la transita. La nieve es intensa y no cesa hasta la próxima cambio de temporada del año. Es un invierno crudo, pero los turistas disfrutan su posibilidad de deslizarse por esa nieve profusa que, en el caso de Hanna, le causa al mismo tiempo pasión y rechazo. Hanna quiere ser una adolescente normal.

Inés ve en ella una especia de Hermana mayor a quien busca y que termina en una relación de amistad y un vinculo fuerte en pocos días y que recompensa la soledad de la niña. Recorren la montaña, Hanna enseña a Inés a tirar piedras en el rio congelado para sentir dentro del inmenso silencio, unos pequeños ruidos sibilantes cuando pega rápidamente en el hielo. Inés la admira.

Fotograma de la película «El Deshielo»

Es en medio de esta relación que un hecho importante ocurre y solo Inés sabe la verdad. La familia de la niña – muy propio de nuestra cultura – y en especial su abuela, le insiste en que los españoles no se enteren de absolutamente nada. Una indolente y espectacular (como siempre) Paulina Urrutia lo performa a la perfección. La coerción del silencio, la apariencia de la supresión del dolor ante un objetivo económico, que a su vez revela la nueva democracia en sus años tempranos donde el miedo aún estaba presente. Pero quien definitivamente se roba la película, desde su fisicalidad inmutable, su observación aguda a la injusticia que se comete frente a sus ojos, su silencio contenido por miedo a represalias y su conexión con esa naturaleza profunda y audaz como las estaciones del año, la hace ser camaleónica y entregar una actuación que la pone como candidata a ser una mejores de la competencia (hasta la fecha) incluso a su corta edad.

Martelli a su vez, maneja los tiempos de una manera rítmica que va atrayendo a la audiencia a sintonizar con estos cambios repentinos de la montaña, y va transitando entre un thriller y un drama que cautiva a quien la asiste en la inmensidad de esa naturaleza prístina y que también, se alinea y potencia con los cambios de emocionalidad de sus protagonistas.

A ovación de pie, en la sala Debussy del Palais del Festival, la directora chilena fue aplaudida por la audiencia presente y un equipo visiblemente emocionado, lo recibió con el mismo cariño que la directora la presentó diciendo “espero que esta película tenga larga vida”

¿Te gustó este artículo?

Compartir en Facebook
Compartir en Twitter
Compartir en LinkedIn
Compartir en Gmail