“Happy Birthday”: La inocencia frente a la desigualdad

La directora Sarah Goher hace su debut directorial con “Happy Birthday”, la película seleccionada para representar a Egipto de carrera a los Oscar.

Estrenada en el Festival de Tribeca el film, es una acida narración de la desigualdad en el Cairo visto desde los ojos de una niña con un hecho que para muchos es un privilegio, la celebración de un cumpleaños.

Toha, una extraordinaria Doha Ramadan, es la hija de una señora que limpia la casa en una acomodada casa. La familia, tiene una hija de la misma edad de Toha con la comparte y juega mientras no está ayudando en las cosas de la casa. Toha mira todo con total novedad, la situación de la familia dista mucho de la suya y obnubilada asiste las cosas materiales con las que conviven. Esto se vuelva más evidente cuando Toha acompaña a la madre de la familia, a quien se refiero como “Madame” a comprar al supermercado las cosas para el cumpleaños de su hija, donde Toha, puede tomar todo lo que quiera, aunque no sea para ella, y las cantidades inmensurables de comida y decoración que se ponen en el carro en un fluir sin cese para la pequeña niña que lo experimenta por primera vez.

Luego del supermercado, pasan por la tienda de ropa para comprar el atuendo de la madre y de la niña que espera en casa. Es acá donde empezamos a ver cómo el mundo juzga bajo lógicas económicas y jerarquías de clase. Toha, con un vestido en mano, le dice “Madame” a la dueña de casa y esto inmediatamente hace que la vendedora afirme con ímpetu que las “criadas” no pueden hacer uso de los probadores. Saliendo del lugar, Laila (Nelly Karim), le pide a Toha que se saque el pañuelo de la cabeza y que la llame por el nombre de pila, a lo que la niña responde como: “Pero eso es una falta de respeto”, sin darse cuenta de lo que había pasado a su alrededor.

Pero lo que para la niña era una nueva relación, donde expresamente le pediría a Laila que la adopte, se transforma en el inicio del rechazo de la pequeña en la casa. Por esto, cuando su hermana la viene a buscar ella no entiende porqué tiene que partir si falta realizar el cumpleaños de su “amiga”. Desde aquí, una obra maestra narrativa comienza a desarrollarse y es capaz de hablar más de desigualdades que cualquier informe, porque ver a un corazón inocente no entender las diferencias de la vida y la indiferencia con la que se puede actuar te va consumiendo como espectador y te hace cuestionarte cómo actúas en el día a día cuando muchas veces ante la invisibilización del otro y de su realidad.

Escrita por la misma directora en conjunto con Mohamed Diab y con una actuación que supera cualquiera vista durante este año por quien escribe, vale un visionado e incluso más y debería darse un lugar adecuado para esta película que si bien, no ha estado tan presente en la temporada de premios, merece su difusión.  

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