El director de Paterson, llega a la competencia oficial de Venecia con “Father Mother Sister Brother” un drama con tintes de comedia familiar, con historias diferentes dentro de ella que demoró solo tres semanas en escribir.
El cine del director suele ser poético, de ritmo pausado y de una simpleza que no deja de ser profunda y esta no es la excepción. Muchos silencios, situaciones incómodas extendidas pero en fin, un retrato disfuncional de las familias, sea cual sea.
Father Mother Sister Brother
El film se divide en las historias del padre, de la madre, del hermano y la hermana, he ahí el título del film y su estructura.
El elenco está compuesto en el primer acto por Adam Driver (Jeff), Mayim Bialik (Emily) y Tom Waits quien, al igual que Driver, ya ha sido colaborador del realizador, este último, en múltiples ocasiones.
El segundo acto, el de la madre, tiene de reparto a Cate Blanchett (Lilith), Vicky Krieps (Timothea) y una brillante, como siempre, Charlotte Rampling. En el caso de los hermanos, India Moore es SKY y Luka Sabbat, Billy.
La esencia del film
Las historias van revelando las distintas relaciones familiares de hijos adultos con sus padres, las verdades ocultas de cada uno y la narrativa que cuentan para esconder su real situación. En ese contexto el realizador, va jugando con las miradas escondidas y cómplices, con silencios que no necesitan palabras frente a la corporalidad que habla por sí sola y a situaciones que solo son aceptadas dentro de lo que se considera el entorno familiar.
La coreografía que hace Jarmush en esta antología no es solo visual, que para quien conoce la filmografía del director sabe que se orienta en mínimos detalles y cuadros perfectamente coordinados lo que demuestra en escenas de comida filmadas en cenital en un equilibrio impecable ¡que ni siquiera es acompañado con diálogo! El objetivo, en ese contexto, es hacer una pausa en la dinámica familiar y hacer reflexionar al espectador sobre lo que está sucediendo. Fijarse en copas brindando con un desorientado salud o mostrando una paleta de colores combinados que demuestran la rigurosidad de una madre o en un reloj, símbolo de la libertad de un padre.
Los gestos en esta película se vuelven esenciales, no hay diálogos profusos pero no por eso hay poca comunicación. En ese contexto los colaboradores de Jarmush suelen ser más expresivos pero no histriónicos, son delicados en sus movimientos al compás de la la emocionalidad contenida.
Parte del relato de este trío de historia cortas, muestra a familias juntándose después de tiempo de no haberse visto y digámoslo, no siempre ese tipo de encuentros tiene que ser emotivo y creo que eso es lo más irónico de este film, no hace un tratamiento de la familia desde la efusividad emocional, muy por el contrario, a partir de la falta o represión de ella, lo que la vuelve sumamente interesante y muy fácil de seguir.
Psicológicamente hablando vemos como son las reacciones de los distintos hijos frente a sus padres y hermanos, las formas de amor que se transforman según quien esté abrazando a la madre o al padre, qui+en busca su cariño o quién está bien con lo que tiene. Una forma de retratar que incluso en la adultez se ven reflejados los patrones infantiles más intensificados aún bajo la relación con las personas que no necesariamente son las más cercanas en tu vida pero si con las que estás unidas por un lazo de sangre.
Es una película sensible, de comedia liviana, pero que da para reflexionar sobre las heridas con las que se cargan desde pequeños, las que han podido ser subsanadas, las que están haciendo catarsis en el camino de tránsito de la madurez y que salen a flote con quienes alguna vez fueron los que más te conocieron.
Jarmusch nuevamente nos regala su universo, único y poético.
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