La cadencia polirrítmica de The Invite desde la mirada de sus guionistas

El ritmo es un parte esencial del film. El “son” con que se mueve el diálogo en cada actor, mezclado con la dirección y lo que se hace después en post producción es lo que le da esa sensación que en el colectivo se puede entender como el ritmo conductor de la película.

En el caso de “The Invite”, el remake de “Sentimental” (España, 2020), que en esta nueva versión es liderado por la directora y actriz Olivia Wilde (Don´t Worry, Baby), muestra que una de las características que lo distancian, positivamente, de su film original es que posee un ritmo único. De rápida ductilidad de palabra, donde el reparto coreográficamente transita por distintas habitaciones de un mismo lugar convirtiéndolo en un laberinto, lleno de secretos y desafíos sexo afectivos.

Fotograma película La Invitación, gentileza A24

La Invitación

Olivia Wilde es Angela y Seth Rogen es Joe. Él es profesor de música y ella diseña los interiores de la casa a pulso. Viven en un edificio y por ello conviven con los sonidos de los vecinos de arriba, Penélope Cruz (Pina) y Edward Norton (Hawk), pareja que un día es invitada -sin previo aviso a Joe- por Angela a una comida en su casa.

Hasta ahí todo bien, y si ya tuviste el gusto de ver la original puedes intuir lo que sigue, pero para quien recibe las imagines y diálogos por primera vez, siéntese y disfrute. Porque se viene un viaje emocionalmente cómico, de reflejos y catarsis que no dejará a nadie ileso de reflexión, ni inmune a la revisión individual o colectiva en lo que respecta a relaciones amorosas.

Dentro de ese departamento y sus múltiples habitaciones que se convierten en mundos paralelos en sí mismo al pasar la noche, vemos a Pina y Hawk comenzar a poner en duda lo que Angela y Joe daban por sentado hasta el momento. En ese contexto, ponen en evidencia que a veces la comunicación se cree efectiva, pero está lejos de cerca- lo que la directora Olivia Wilde le ayudó muchísimo a reflexionar sobre su propia vida como nos comentaba en una conferencia de prensa-.

Así, entre Jamón y un vino para compartir, comienzan a jugar un entramado de deseos omitidos, tabúes incómodos- que Pina abraza muy bien al ser sexóloga- y transito en una casa que parece completa pero que nos damos cuenta al recorrerla que nunca se terminó del todo y además que siempre hay espacio para cambio o algo a mejorar.

Con esa premisa ya abordada y con la certeza que una de las grandes fortalezas de este remake es la extensión de ciertos momentos del original, haciendo mayores arcos de personajes y además un ritmo sólido y ágil que hace que se convierta en una de las mejore comedias del año, tuvimos el placer de estar en una conferencia de prensa con sus guionistas Rashida Jones y Will McCormak quienes nos desmenuzaron su propio sentir sobre esta parte tan dinámica del film.

Rashida Jones y Will Mc Comark por Crédito Aleks Kocev/BFA/REX/Shutterstock

Desde la Mirada de los guionistas

En The Invite, el ritmo nace del encuentro entre cuatro voces distintas. Como explica Rashida Jones, el diálogo fue concebido con una musicalidad propia, que se transforma a través de la interpretación, la improvisación y la química entre los actores. Esa combinación de energías convierte la película en una experiencia polirrítmica, donde cada voz aporta una nueva capa a una composición emocional en constante movimiento. Aquí, el diálogo no solo cuenta la historia: dirige cual maestro de orquesta su tempo.

Spanglish Cinema:

Hay películas donde el ritmo nace del montaje, de la acción o de la música. En The Invite, el ritmo parece surgir de un lugar más íntimo: la conversación. Las palabras no solo transmiten información; tienen peso, velocidad, silencios y una musicalidad propia. La película convierte el diálogo en una especie de partitura donde cuatro voces distintas encuentran una forma de convivir.

Rashida, Will, una de las cosas que más me impresionó de la película es su ritmo, especialmente en comparación con Sentimental. Hay una musicalidad muy particular en los diálogos y en la interacción entre los personajes. ¿Cómo trabajaron ese ritmo, tanto en la escritura como junto a Olivia y los actores?

Rashida Jones


Gracias. Eso que dicen —que una película se hace tres veces: en la escritura, la producción y la edición— es completamente cierto en este caso. Gran parte del ritmo surgió en la postproducción, durante la edición, junto con la hermosa banda sonora de Devonté Hynes, ese violonchelo tenso y lleno de suspenso que creó una verdadera sensación de velocidad.

Pero antes de eso, Will y yo sentimos que el diálogo necesita musicalidad; necesita un ritmo y un flujo. Cuando agregas grandes actores a ese flujo, este se transforma y se van construyendo capas encima, ya sea por la manera en que sus voces resuenan en nuestras cabezas o por los pequeños momentos de improvisación que incorporan.

Estos cuatro actores realmente se agradaban y se respetaban entre sí, y tienen estilos energéticos muy diferentes, por lo que la sinergia de esas cuatro voces —la química en la sala— es algo así como un ritmo polirrítmico. Hay muchas partes diferentes dentro de la sección rítmica, y todos tocan muy bien juntos.

Will McCormack


Todos queríamos que se sintiera con impulso, que nunca fuera estática. Cuatro personas en una misma habitación a lo largo de una historia podrían sentirse monótonas, pero todos estaban comprometidos con darle una energía y un movimiento que se sintieran dinámicos.

Y realmente, Dev aterrizó el avión con su música: hay estos acentos emocionales, casi como de una película de terror, sobre los diálogos, que le dan una tensión real. Fue absolutamente hermoso. Impresionante.

Rashida Jones describe The Invite como una película construida sobre el ritmo: el ritmo del diálogo, el ritmo de las interpretaciones y el ritmo creado en la sala de edición. Con cuatro actores que aportan energías completamente diferentes al mismo espacio, la película se convierte en una experiencia polirrítmica, donde cada voz añade una nueva capa a la composición emocional y eso se nota.

Sin duda una de las comedias del año que ya puedes disfrutar en cines.

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