Hay historias que merecen ser contadas, este es el caso del documental “La fabulosa máquina de hacer oro”, su director Alfredo Pourailly, nos muestra la vida de Ricardo “Toto” Gesell, el último buscador de oro, que vive en Tierra del Fuego, tiene 62 años, pero su cuerpo está severamente dañado por su trabajo y se siente cercano a la muerte, a pesar de esto no puede dejar de trabajar; no está calificado para la seguridad social. Por lo que Jorge, su hijo vaquero, comienza a diseña una máquina que debería traerles un futuro mejor.
Esta película nos devela a un personaje entrañable, Ricardo “Toto” Gesell, no sólo es valioso por el mineral que extrae. Sino porque es un hombre que a pesar de las limitaciones, se ha empeñado hacer su trabajo con cariño y esfuerzo. Sin importar, las dificultades a veces debido al clima, en extremo frío. Toto trabaja hasta con nieve, las condiciones en las que debe hacerlo son complejas, debe meterse al río y se moja bastante. Además, su salud tampoco lo está acompañando para hacer sus labores diarias, a partir de este hecho, su hijo Jorge se preocupa y piensa en una alternativa para mejorar las condiciones de trabajo de su padre.
Durante siete años el director Alfredo Pourailly, siguió a Toto en sus actividades cotidianas, realizó una selección muy acertada donde vemos a su protagonista conversado distendidamente, comiendo, yendo al médico y por supuesto, trabajando. Una de las particularidades de Toto, es que lleva una bitácora donde escribe algunas de sus vivencias. Con una bella fotografía y algunos planos interesantes, donde realza el paisaje, el cielo e incluso la ventana de la casa de Toto, sirve de marco para una bella imagen.
Aunque es en apariencia una historia sencilla, Toto se nos devela como un hombre muy interesante, por su franqueza, su mirada de la vida la que ama y se nota, dice en una escena “me gustaría vivir 200 años”. En un mundo cada vez más materialista, Toto vive con sencillez, disfruta de los momentos más sencillos, como cuando se toma un café caliente con abundante azúcar, cuando llega a abrigarse y cuando conversa con alguien, es un conversador nato, el espectador disfruta con su espontaneidad, con su tesón y también, con su porfía para hacer las cosas a su modo, aunque a veces acepta ceder.
Podríamos decir que esta historia se divide en un antes y después de la máquina, porque podemos ver la génesis de la creación de esta. Y esa es otra historia de amor, de un hijo que quiere ayudar a mejorar la calidad de vida de su padre, quién más que él, ha sido testigo de los esfuerzos y sacrificios que Toto hace, por lo que hará lo imposible para poder llevar a cabo su proyecto.
Este es un documental que le llegará al corazón, Toto es muy querible, es un hombre sencillo, honesto y esforzado, más valioso que el oro que él mismo extrae. Una historia que merece ser contada y vista.
Director: Alfredo Pourailly De la Plaza
Duración: 75 Minutos.
