La serie que se tomó mundialmente el primer lugar de Netflix

4 capítulos y una historia hipnotizante que hará cuestionarnos sobre qué está pasando en la sociedad actual.

¿Se imaginan que la policía irrumpa en tu casa acusando a tu hijo de 13 años de homicidio?. Así, su creador, productor y protagonista Stephen Graham, quien interpreta al padre de un adolescente de 13 años acusado de matar a su compañera de colegio, se cuestionó, cuando gestó la serie, sobre la sociedad en qué vivimos y en la juventud actual ¿qué está pasando para que adolescentes den muerte a otros niños en sus manos?.

La Serie

Con esta premisa, «Adolescence», cuenta la historia de Jamie Miller, un espectacular Owen Cooper, novato actor, que debuta con un arco de personaje logrado a la perfección que pudiera ser de cualquier actor entrenado, tiene 13 años, es callado y es parte de una familia trabajadora, que está compuesta por él, su hermana mayor (Amelié Pease), su madre (Christine Tremarco) y su padre (Stephen Graham).

Su vida es interrumpida una madrugada, donde la policía sin ningún tipo de aviso llega a allanar la casa, rompiendo todo, hasta llegar a la pieza del joven donde se le acusa que será investigado por la muerte de una compañera de colegio. Por supuesto cuando todo esto pasa, su familia no entiende la situación, está completamente en shock e intenta procesar lo acontecido camino a la comisaría.

Todo esto filmado en planos secuencias, lo que causa una sensación claustrofóbica que no deja escapar al auditor de lo que está viviendo la familia y comienzas a sentirlo con ellos. 

Las únicas palabras pronunciadas son «Yo no lo hice» de parte de Jamie y «nunca había estado en una comisaría antes, no sé que tengo que hacer» que es lo que logra balbucear su padre, Eddie Miller ( Stephen Graham) desde su precario estado emocional cuando llegan a la estación de policía.

La cámara va jugando entre un vaivén que permite irse de una conversación a otro personaje que está en el lugar sin ningún tipo de corte lo que ayuda a la sensación de estar viviendo el minuto a minuto de lo que pasa Jamie y su familia. La desolación, incertidumbre y el cuidado del padre que pasa a ser el tutor y debe acompañar en todo momento a su hijo, incluso en las revisiones e interrogaciones que cada vez van crescendo en su fondo y forma, que va en sus gestos guiando al espectador en su dolor.

Desde la tensión de la estación de policías, la serie te lleva, junto a los detectives, Luke Bascombe (Asher D) y Misha Frank (Faye Marsey), al colegio donde estudian los menores para seguir investigando el hecho. El caos se va apoderando de la pantalla y en tan solo minutos puedes entender cómo viven este coming of age los jóvenes del lugar. Emojis como un lenguaje propio paralelo, bullying constante, no respeto a la autoridad escolar que se expele en los pasillos donde hasta el día pasado, pasaba Jamie y su compañera de clase. 

Una de las fortalezas de la serie es esa capacidad de vínculo de las múltiples generaciones que la puedan asistir, pero la reflexión más grande creo que podría darse en padres y adultos que conviven con ello todos los días, sin siempre entender lo que significa ser adolescente en una sociedad que está cada vez más demandada por por el «sentirse parte» a pesar del poco tejido social que construye para eso. 

Entre estas idas y vueltas de la investigación entra a escena la evaluadora psicológica de Jamie, Briony Ariston, una espectacular Erin Doherty, quienes tienen una de las secuencias que podría considerarse como uno de los peak emocionales de la serie. Una coreografía que va jugando con la tensión en cuanto la dosifica a momentos y en otros le da rienda suelta, para que Doherty maneje nuevamente el ritmo de esta desafiante conversación con el acusado.

Los capítulos siguientes y en un formato que, personalmente, encontré brillante, se sigue en cámara más el proceso del padre, donde un contenido Stephem Graham logra, me atrevería a decir, uno de los personajes más interesantes y bien logrados de su carrera, lo que nos permite conocer una visión integral de lo que pasan también las familias en situaciones extremas como esta. 

Algunas Reflexiones

La fragilidad de ver que hay detrás de lo que puede haber pasado, desvela que la sociedad, más allá de la familia y de la «buena» base que pueda salir de ella, causa una inseguridad permanente en esa edad donde todo se basa en «encajar», a veces, bajo las más viles consecuencias y por otra parte, nos demuestra la vulnerabilidad de que un solo hecho pueda ser el gatillante de una tragedia de un minuto a otro, haciéndonos pensar también sobre la importancia de la salud mental, de cambiar los esterotipos de género y abordar esas temáticas que han reforzado prácticas de género radicalizadas .

Una hora en promedio cada uno de los episodios, actuaciones que hace tiempo no me tocaba ver en la televisión (Quizás Bebé Reno), con tintes más asociados al cine, una coreografía y cinematografía que te envuelven en un ambiente de tensión, dolor y duda, pero que final y necesariamente te llevan a un lugar de introspección.  

Un imperdible que puedes ver en Netflix.

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