El thriller de acción es un género poco abordado en el cine latinoamericano, que en Los renacidos del director mendocino Santiago Esteves atrapa con la tensión psicológica y la adrenalina de un oscuro «negocio familiar» de simular la muerte de un cliente en apuros con el narco y cruzarlo a Chile para una nueva vida, en el que dos hermanos distanciados se ven obligados a trabajar juntos en un último encargo.
Al ritmo frenético de las persecuciones, los tiroteos entre bandas, el peligro inminente y la amenaza constante propia del género, Los renacidos agrega a la acción traumas familiares y tensiones afectivas de dos hermanos, que se ubican en las antípodas éticas, pero donde persisten los vínculos familiares en momentos críticos en que se pone en juego la propia vida.
El muy bien caracterizado actor chileno Pedro Fontaine (que se llevó el premio a Mejor Actor en el Festival de Cine de Huelva en España por este rol) es Manuel, un médico rural a punto de ser padre, que es una víctima de sus circunstancias y se ve obligado a participar en un negocio clandestino por su hermano menor Oscar (el argentino Marco Antonio Caponi), el que arrastra heridas emocionales desde la niñez con la muerte de su madre y la falta de atención paterna.

Que el director argentino Santiago Esteves le haya dado uno de los personajes protagónicos a un actor chileno, habla de la tremenda interpretación de Pedro Fontaine (que tomó un coach para conseguir el logrado acento argentino), que se debate en un dilema ético entre su vocación por cuidar la vida como profesional de la salud y la criminalidad obligada al ser parte de una familia con negocios ilegales.
Con sórdidos procedimientos químicos enseñados por su padre (una libreta con sus anotaciones será un objeto en disputa entre los hermanos), el médico baja el pulso de los pacientes haciendo que el cuerpo funcione más lento y, por lo tanto, parezcan como fallecidos ante el mundo que los amenaza. Los hermanos participan en sus velorios, los entierran, desentierran y reviven en una ambulancia con una nueva identidad para una nueva vida en Chile, como si fueran «renacidos».
El clásico tópico de fingir la muerte para escapar de las amenazas de fuerzas antagónicas que hemos visto en múltiples películas de acción, adquiere actualidad y características propias de la criminalidad latinoamericana en Los Renacidos, cuando el cliente que contrata el servicio intenta zafar de bandas de narcotraficantes que le pusieron precio a su cabeza por no pagar una deuda.

Con un atrapante ritmo y guión, el notable thriller de acción Los renacidos, encandila al revisitar el género con variantes afectivas contradictorias: está presente la venganza por pequeños traumas infantiles por la atención del padre en la enseñanza de sórdidos procedimientos químicos y, a la vez, «la sangre tira» en una violenta guerra de grupos narco.
La co-producción argentino-chilena-española fue filmada en Mendoza y pone como protagonista a la colosal cordillera de Los Andes, el cruce del paso Los Libertadores cerrado y los caminos no autorizados por los que transita la ambulancia donde se producen adrenalínicas persecuciones, balazos e incendios.
Esta alianza estratégica de producción de países vecinos -con una fuerte presencia chilena a nivel técnico y en el elenco con los actores Luis Dubó y Daniel Antivilo-, potencia lo mejor de los dos lados de la cordillera en esta cautivante mezcla entre drama familiar y policial que es Los Renacidos.-
