«Lost Ladies»: La entrada a los Oscar de India es hilarantemente perspicaz

Dos matrimonios que ocurren el mismo día, donde las novias ocupan el mismo vestido, los novios trajes similares, se sientan todos juntos en un tren y en medio de la noche una de las parejas baja de él y la otra sigue su camino. Solo hay un problema en eso…

LaPrevia

La directora Kiran Rao y el productor Aamir Khan, tuvieron que saber apostar bien después que un día antes del rodaje uno de los miembros del equipo se reportara con COVID positivo. Imagínense lo que significa eso en el calendario de una producción cinematográfica.

Estaba en Los Ángeles, cuando coincidió el estreno de la película en el barrio chino de la ciudad, el evento tenía un evento con la directora y el productor después de la proyección lo que me pareció interesante como una forma de conocer un nuevo cine en el lugar, una película en su estreno y qupe mejor que conociendo la mirada de sus realizadores.

La entrada era difícil de encontrar y te escoltaban por un pasillo que en su fin tenía una puerta de vidrio con una biblioteca de cine. De golpe, mi primera visión, fue un librazo de Almodóvar, grande y de colores que lo hacía sobresalir del librero. Seguí mi camino y llegue a una sala con asientos verdes de terciopelo, muy oscura, luz al estilo “Lincheano”, empezó la película y a pesar de que nadie podía verse, al ser una sala pequeña se escuchaban las risas que se contagiaban entre los asistentes.

Lost Ladies

Phool (Nitanshi Goel) y Jay (Pratibha Ranta) son dos mujeres que son intercambiadas, sin querer, en un tren de India. Pool, enamorada e inocente, termina bajándose en una estación de tren cualquiera cuando despierta lejos de su nuevo marido, sin dinero, sin contactos ni conocer a nadie. En paralelo, Jay se va con la familia del marido de  Phool  Deepak (Sparsh Srivastava) quien no se da cuenta de este cambio hasta la llegada a su pueblo porque las novias compartían el mismo velo.

Cuando Deepak, de corazón noble, intenta dar con el paradero de su mujer real, conoce a un policía que intenta investigar y sacar provecho de la historia. Un hilarante Ravi Kishan.

Esa así que con una premisa simple, la directora sabe mover todos los recursos narrativos para convertirla rápidamente en una “People Pleaser” (que complace a la audiencia) que apela al rápido vínculo con sus protagonistas obviando la futilidad con que son tratadas las temáticas. No es necesario ahondar y hacerse grandes cuestionamientos, es un viaje lleno de personajes que tienen algo que entregar, no se ve de Ninguna manera de forma pasiva y eso es lo lindo del film, es fácil irse con una sensación dulce de la sala, esa que descansada en risa fácil y que permea más allá de ser una historia local por tocar temas universales que pueden ser transmitidos y rescatados en cualquier parte del mundo.

Una buena opción del país como selección a su carrera al Oscar donde también pisa fuerte la ganadora de Grand Prix en Cannes, “All We Imaging as lights”.

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