Hay historias que nunca terminan de irse. East of Eden, la novela que John Steinbeck publicó en 1952, es una de ellas.
Para Zoe Kazan, guionista y creadora de la nueva adaptación de Netflix, el libro ha sido una presencia constante desde su adolescencia. Ahora, décadas después de descubrirlo, decidió regresar a sus páginas para convertirlo en una miniserie de siete episodios protagonizada por Florence Pugh, Christopher Abbott y Mike Faist.
La relación de Kazan con la obra comenzó cuando tenía apenas 15 años. Fascinada por la historia y por la California que Steinbeck retrató, llegó incluso a viajar a Salinas con sus padres después de leer el libro. Pero su vínculo con East of Eden no terminó allí. Cada nueva lectura parecía revelar algo diferente.

“Este libro es un misterio para mí. Lo he leído tantas veces y cada vez que vuelvo a él veo algo nuevo”, explicó Kazan. Esa fascinación finalmente la llevó a contactar a sus agentes para expresar su interés en adaptar la novela si alguna vez los derechos quedaban disponibles. Dos años después, tuvo la oportunidad de presentar su propuesta.
Una historia que necesitaba más espacio
Para Kazan, la decisión de llevar East of Eden a la televisión y no repetir el camino de una película era casi natural. La célebre adaptación cinematográfica de 1955, protagonizada por James Dean, se convirtió en un clásico, pero solo pudo explorar una parte de la enorme historia de Steinbeck.
La serie permite, en cambio, recorrer la dimensión multigeneracional de la novela y desarrollar personajes y conflictos que quedaron fuera de aquella película.
“Hay un parentesco natural entre esta novela y la televisión”, señaló Kazan. La estructura episódica permite que cada capítulo tenga su propia identidad y, al mismo tiempo, contribuya a una historia mayor.
Adaptar el libro, sin embargo, también significó tomar decisiones difíciles. Uno de los mayores sacrificios fue reducir la presencia de la familia Hamilton. Kazan explicó que personajes como Dessie y Tom Hamilton significaban mucho para ella, pero que era necesario concentrarse en la familia Trask, que funciona como la columna vertebral de la historia.
Para organizar los siete episodios, la guionista buscó una estructura que respetara la naturaleza cambiante de la novela. Cada capítulo debía sentirse casi como una película independiente, pero todos debían estar unidos por una misma exploración del bien y el mal.
En ese sentido, una de las ideas fundamentales fue el concepto de “Timshel”, la palabra que representa la posibilidad de elegir y que suele traducirse como “tú puedes”. Para Kazan, esa idea debía atravesar toda la serie.
Adam y Charles: dos hermanos, dos caminos
En el centro de East of Eden están Adam y Charles Trask, dos hermanos que crecen bajo circunstancias similares pero terminan reaccionando de maneras completamente diferentes.
Christopher Abbott interpreta a Adam, un personaje que, a primera vista, podría parecer muy diferente de los hombres atormentados o alienados que el actor ha interpretado anteriormente. Sin embargo, Abbott encontró precisamente en las contradicciones del personaje el mayor atractivo del papel.
Cuando Kazan le propuso participar, incluso llegó a preguntarse si quería que interpretara a Adam o a Charles. La explicación de la directora sobre por qué lo veía como Adam terminó haciendo que el papel fuera todavía más interesante.

Para Abbott, uno de los elementos más fascinantes de los personajes es la diferencia entre lo que muestran al mundo y lo que llevan dentro. Adam puede proyectar fortaleza, esperanza y bondad, pero también carga con una profunda oscuridad y una enorme capacidad para perderse a sí mismo.
La relación entre los hermanos está marcada por una mezcla constante de amor, resentimiento, admiración y rechazo. “No puedes tener odio sin amor”, señaló Abbott al hablar de la compleja conexión entre ambos.
Por otra parte, Mike Faist, encargado de interpretar a Charles, encontró otro aspecto particularmente doloroso del personaje: la creencia de que existe una maldad innata dentro de él.
Charles crece convencido de que es malo y de que necesita ser corregido. Esa idea termina alimentando sus celos, su violencia y su desesperada necesidad de obtener el amor de su padre. Para Faist, explorar esa herida fue una de las partes más humanas del personaje. Charles no es simplemente un hombre violento: es alguien que ha cargado durante años con la vergüenza de creer que hay algo defectuoso en él.
Florence Pugh y una Cathy diferente
La llegada de Florence Pugh como Cathy supone otro de los grandes atractivos de la adaptación. Kazan aseguró que Pugh fue desde el principio su primera y única opción para el papel.
La directora había quedado especialmente impresionada por su interpretación en Midsommar, donde interpretó a Dani. Aunque Cathy es completamente diferente, Kazan vio en aquella actuación la capacidad de Pugh para enfrentarse a un personaje emocionalmente complejo.
“Si puede hacer eso, puede hacer esto”, recordó Kazan.
Uno de los objetivos principales de la serie fue precisamente alejarse de una interpretación simplista de Cathy como una mujer puramente malvada.
Kazan considera que la novela ha sido reducida muchas veces a una serie de conceptos fáciles de repetir, especialmente la idea de Cathy como un “monstruo”. Sin embargo, al regresar al texto, encontró que Steinbeck también cuestiona esa interpretación y se pregunta por qué una persona puede convertirse en alguien que hace daño.
Ese cuestionamiento fue fundamental para la nueva versión. La directora quería que Cathy pudiera ser comprendida sin necesariamente convertirla en un personaje “simpático”. Para ella, existe una diferencia importante entre sentir empatía por alguien y justificar sus acciones.
Pugh también participó en el proyecto como productora ejecutiva, aportando nuevas ideas al personaje y ayudando a expandir aquello que originalmente estaba escrito en el guion.
El desafío de no juzgar a los personajes
Una de las grandes apuestas de East of Eden es no entregar respuestas sencillas sobre quién es bueno y quién es malo.
Kazan explicó que durante el proceso de escritura incluso descubrió que había interpretado de manera equivocada una de las relaciones fundamentales de la historia. Mientras escribía una primera versión sin consultar constantemente la novela, terminó invirtiendo las posiciones de Adam y Charles respecto a su padre.
Al regresar al libro, descubrió su error y, al mismo tiempo, encontró algo nuevo en los personajes. Ese descubrimiento terminó reforzando una de las ideas que quería preservar en la serie: que las personas son mucho más contradictorias de lo que parece.
Para Kazan, esa complejidad también es una forma de generosidad hacia el público. La serie no busca decirle al espectador qué personaje debe amar, odiar o perdonar. En cambio, pretende dejar esas preguntas abiertas.
Faist coincidió con esa idea. Para el actor, llega un momento en el proceso en que los personajes dejan de pertenecer a quienes los interpretaron y pasan a ser del público.
“Ahora es tuyo”, resumió al hablar de lo que ocurre cuando una obra finalmente llega a los espectadores.

Una historia más urgente que nunca
Quizás la razón más poderosa por la que Kazan decidió regresar a East of Eden sea que considera que sus preguntas siguen siendo profundamente actuales.
Cuando comenzó a trabajar en la adaptación, en 2020, ya encontraba resonancias contemporáneas en la historia. Hoy, según explicó, esas resonancias le parecen todavía más urgentes. La idea de que una persona puede cambiar se encuentra en el centro de su interpretación de Steinbeck.
Para Kazan, el pasado no debería convertirse ni en una piedra imposible de cargar ni en algo que simplemente podamos ignorar. Las personas pueden equivocarse, reconocer sus errores y transformarse. Esa posibilidad de cambio es, para ella, una de las ideas más esperanzadoras de la historia.
En un momento cultural en el que las personas suelen ser reducidas a una sola etiqueta o a sus peores acciones, East of Eden propone algo mucho más incómodo: preguntarnos si realmente somos aquello que hemos hecho y si estamos condenados a repetirlo. Y ahí está quizás la verdadera vigencia de Steinbeck. Porque detrás de la rivalidad entre dos hermanos, de los secretos familiares, de la violencia, los celos y el deseo, permanece una pregunta mucho más universal: ¿somos producto de nuestra naturaleza y nuestro pasado o tenemos la capacidad de elegir quién queremos ser?
East of Eden se estrenó globalmente el 1 de octubre exclusivamente en Netflix.
