Era un día soleado en el Festival de Venecia cuando la actriz y la directora de esta historia musical sobre Los Shakers se presentaban a esta mesa redonda con periodistas de distintos países del Globo.
Cuando mencioné que soy de Chile, se ilumina la cara de la directora diciendo “Sofía Subercaseaux es mi editora, es de Chile” y me cuenta sobre las veces que estuvo ahí, junto a su pareja el director de “el Brutalista” Brady Corbet. Empezando con las preguntas relacionadas con el film, me llamo la atención de la fisicalidad que aún quedaba en el cuerpo de la actriz cuando hablaba de su personaje, muchas veces haciendo movimientos que se convertían en danza mientras hablábamos y eso fue lo que marcó el punto de inicio.
El “Testamento de Anne Lee”
narra la historia de Anne Lee, la líder de la secta religiosa de Shakers, interpretada magistralmente (tanto así que se puede llevar otra nominación a los premios de la Academia) Amanda Seyfreid, quien luego de números pérdidas de hijos tiene una visión que revoluciona su vida y de quienes la rodean. En un comienzo sus seguidores fueron ocho, pero al llegar a Estados Unidos estos fieles se empezaron a multiplicar, transformándose en un cuasi-movimiento que buscaba la igualdad de género y que la promovía a ella como la versión femenina de Cristo.
La conversación
La pregunta que le hicimos fue sobre la música y la danza, las que considero una forma catártica de purgar sentimientos, demonios, todo. Entonces, ¿cómo empiezas a imaginar esas danzas y cuál es la sensación que tienes detrás cuando las haces?
Empezamos simplemente investigando. Las únicas cosas a las que podíamos acceder eran dibujos de los Shakers moviéndose en esas grandes formaciones circulares, y también lo que estaba escrito en estas pequeñas descripciones bastante detalladas de los patrones. Empezamos con eso y luego trabajamos hacia atrás a partir de las descripciones que habíamos leído sobre estas raves salvajes que tenían, donde simplemente bailaban y bailaban y se movían, y se formaba un patrón, o una coreografía surgía como a veces pasa cuando improvisas el tiempo suficiente. Te conectas y empiezas a crear algo.
Esa era un poco la idea, pero más allá de una improvisación salvaje, esto no era solo danza. Era oración. Así que trabajamos en cada movimiento, en que cada idea del movimiento tuviera un significado: o estás tomando el dolor de alguien, liberándolo de su dolor y luego soltándolo; o estás liberando tu propio dolor; o estás atrayendo fuerza desde arriba. Ese lenguaje de lo que significaba cada movimiento se lo comunicamos absolutamente a todos: a cada extra, a cada persona allí. Era como: esto es lo que estamos haciendo aquí juntos. Y creo que Celia —Celia Ralston-Hall— pensó mucho en el viaje de Annie. Hablamos mucho de eso, y es algo en lo que Amanda y Celia trabajaron juntas durante mucho tiempo: desde los movimientos de una mujer muy joven y cómo eso se desarrollaría, encontrar su movimiento.
Seyfried cuenta que le cuesta la coreografía en general y que oara ella fue un desafío el baile, no obstante se lo tomó como parte de la actuación y desde ahí comenzó a fluir todo:
Por ejemplo, nos contaba que había un movimiento específico llamado “Hambre y Sed” en la prisión, y que la coreógrafa le decía: “Es como si te pusieras una capa dorada, se siente tan cálida y agradable, luego llevas la mano al corazón, y después te desprendes de la fealdad, del miedo, de lo que sea que salga de tu cuerpo”.
Así, la actriz hacía suyo el baile y continuaba: cuando piensas que algo está pasando y en realidad no está pasando nada, eso es movimiento extático. Para mí nada fue improvisado. porque no soy… bueno, podría, pero al final podías acceder al lenguaje. Eran como mantras físicos y realmente es muy terapéutico. De verdad lo es. Entendí por qué se quedaban, por qué la gente iba: querían ser parte de algo así. Se liberaban, liberaban el ego… eso es lo que pasa cuando bailas. Te liberas, te vuelves vulnerable y luego te conviertes en ti mismo. Lo entiendo. Entiendo ciertos aspectos del movimiento figurativo.
Tanto la directora como la actriz comentaron que fue difícil salir del modo “shaker”

“Creo que no fui solo yo, también fue Mona. Bromeábamos llamándola “Madre Mona”, porque es la directora más protectora que conozco, y también como persona. Creo que de alguna manera la invocamos, porque ¿cómo no hacerlo? Ella volvió a estar viva con nosotros, la estábamos celebrando. Eso es lo que pasa con la gente: vuelve a vivir en otro plano. Creo que todos sentimos que estaba en todos nosotros. Es la única vez que he interpretado un personaje en la que siento que no soy solo yo: ella está representada en todos nosotros de alguna forma. Así que debió quedarse conmigo… no lo sé. Yo, naturalmente, dejo que las cosas se me caigan encima mientras sigo con mi vida, vuelvo con mis hijos, a mi granja. Pero creo que siempre la llevaremos un poco con nosotros.”
La directora nos contó que los Shakers construían sus propios edificios y muebles, entonces ya desde un comienzo se sentía atraía no solo desde la narrativa sino también desde la estética, ¿cómo construyeron un mundo para sí? Se cuestionaba Fastvold.
“La estética es hermosa e increíble, pero para ellos hacer una silla o una casa era una oración, era adoración. Construían una casa y decían: “Podemos hacerlo mejor”, la derribaban y la volvían a construir. Una locura, ¿no? Pero eso es exactamente lo que hacemos cuando hacemos cine. Decimos: espera, hagámoslo todo de nuevo, esa cosa increíblemente difícil, intentemos hacerlo mejor”.
La directora termina con un statement importante diciendo:
No lo hacemos por fama o fortuna —hacemos cine de autor—, lo hacemos porque sentimos que necesitamos crear esto.
“No somos Shakers ni religiosos, pero hay algo de fe y de misterio en la gente que se siente impulsada a crear: construir un edificio, hacer arte, embarcarse en un proyecto grandioso e imposible. Cuando algo te da curiosidad, lo investigas a fondo y se convierte en tu arte. Por eso contamos historias, hacemos películas, escribimos libros: porque hay personas interesantes haciendo cosas interesantes y a veces no sabemos lo suficiente sobre ellas. Y entonces aparece esta película.”
Estamos hablando de una mujer que cambió el mundo que la rodeaba y se volvió una líder
“Creo que es esa aspiración por crear algo imposible. Era una mujer pobre e iletrada en una época en la que las mujeres no tenían ninguna autonomía. Emigró a Estados Unidos con ocho seguidores y creó la mayor sociedad utópica de la historia del país, con igualdad de género y raza. Es una locura. Ella creía. No pensaba que fuera imposible. Decía: “Voy a hacerlo. Estoy guiada por el espíritu divino. Vendrán como palomas”.
Así es como yo opero con estas películas. Nadie quería esta película. Fue el pitch más difícil del mundo. Pero encontré esta historia increíble, nunca contada, y pensé: “Voy a hacer esta película”. Conseguir financiación fue durísimo. Pero hubo personas maravillosas que dijeron: “Quiero ver el arte que vas a hacer”, y nos apoyaron.
