El año pasado los premios de la Academia premiaban a una película de presupuesto considerado como independiente (para el caso del filme ganador. «Anora», menos de 10 millones de USD).
Hoy, aunque con dos películas de no habla inglesa- El Agente Secreto y Sentimental Value- filmes como F1 sorprenden en la lista de seleccionados y , aún, al entender que One Battle After Another es una película que funciona muy bien, como todo lo que hace Paul Thomas Anderson, y que además cuenta con una secuencia que puedo decir está en las mejores de las desarrolladas este año, hablando desde una perspectiva sociológica, creo que ayudó a su posicionamiento la emocionalidad de un retrato de lo que esta ocurriendo en Estados Unidos y eso ha impactado en la temporada de premios y sus votantes.
Interesante en ese contexto es ver, que incluso al tener escenas de violencia explicita contra la mujer esto se deje pasar como parte de la ficción, pero que en contradicción, y sí que me ha sorprendido, cómo incomoda la sensibilidad y desmenuzamiento de la emoción en Hamnet, porque claro, estamos acostumbrados en este mundo occidental a que la emoción, el dolor, el duelo, no se muestra, menos con la efusión con que lo hizo Chloé Zhao (su directora), pero con la violencia ¡Vamos, que miramos para el costado!.
Porno emocional, leí por ahí, por Hamnet y yo me preguntaba ¿porqué como sociedad nos cuesta tanto sentarnos, ver y escuchar el dolor, ese que viene de las entrañas y que preferimos invisibilizar. ¿será que quien está atrás de esa reseña ha vivido un duelo?, ¿será que saben lo que se siente? Y cómo cambia la temporalidad de la cotidianidad frente a un hecho de esa naturaleza. ¿cómo duele ver que la otra persona no lo está viviendo como tú, solo para después entender que todos lo procesamos de distinta manera? , como paso con Agnes y William. Y me focalizo solo en estos dos filmes porque, fuera de lo internacional, son quienes tienen más fuerza de ganar el esperado galardón de Mejor Película de la Academia, y que seguramente se la llevará la película de Anderson.

Pedro Almodovar comentaba en Kinotico España, un punto de inflexión que me hizo reflexionar. Filmes como las de la categoría internacional y las dos incluidas en la carrera a Mejor Película, que son de Noruega y de Brasil (también en la selección oficial internacional), al no contar con los mismos presupuestos que manejan los films hollywoodenses, tienen la libertad de hablar mucho más de lo humano, de una manera que no se sobrecargue con recursos cinematográficos, sino que permita en el diálogo profundizar en los sentimientos, en la sociedad y en cómo convivimos con ella, sus reglas, su tabúes, sus limites morales cargados de doble discursos y sesgos cognitivos. Sea una familia sanando su pasado, siendo un perseguido político que intenta proteger a un niño, siendo un padre que busca desesperadamente a su hija o una historia real que busca justicia.
En ese caso, desde la perspectiva presupuestaria, aunque no dentro de la carrera final para llevarse el galardón, “Train Dreams” (10 Milliones de USD) cuenta con ese ritmo, con esa intimidad, gran parte creada no solo por su director Clint Bentley, sino también por el talento de su cinematógrafo el brasileño Adolpho Veloso quien está nominado a llevarse la estatuilla este año y esperamos se la lleve.
Una noche que estará marcada por volver a estar fuera del cine independiente en Mejor Película, como el año pasado se la llevaba Sean Baker con “Anora”, donde probablemente se llevarán las respectivas categorías Mejor Película “One Battle After Another” (130.000.000 USD) y Mejor Película Internacional “El Agente Secreto”.
Para el caso de quien escribeHamnet/Sentimental Value serían mis fuertes para Mejor Película y en el caso de Internacional “Sirat” (6.5 Millones de Euros) creo que fue la película que nos dejó a todos agarrándonos la cabeza en cuanto innovación e impacto y me permito sentir un gusto particular por todo lo que produce novedad y disrupción, características intrínsecas a esta película.
