Prince: La tragicomedia de Federico Borgia presentada en el London Film Festival

Un perro de competencia, mimetizado con sus dueños, se convierte en el único heredero de una casa causando un conflicto familiar que saca a flote lo peor- y mejor, de cada uno de los involucrados.

Quien conoce a esta escritora, sabe que los visionados que incluyen animales siempre me producen un poco de recelo, más cuando eres animalista acérrima. Por lo que tener una escena en negro solo con el sonido de un animal gimiendo y respirando agitado atrás como primera escena no me dejo indiferente. Eso se acrecentó cuando la pantalla tomó sus colores y los primeros fotogramas fueron los de un perro amarrado desde el cuello muy cerca del poste de una trotadora automática corriendo obligado.

Tratando de no ser prejuiciosa, me entregué a una historia del director Federico Borgia donde entendí que, si bien los dueños lucraban con el can, el amor que sentían por él fue el que desencadenó toda la película.

Roberto Suarez es Jaime, quien además de cuidar la casa y al perro afgano, es amante de Isabel (Maitina de Marco), una acomodada ciudadana argentina que vive en Punta del Este y su relación es como la de una pareja.

El filme muestra la preparación de Prince para sus competencias, peinado a la perfección y con un galope exigente mientras en círculo recorren el circuito de muestra obteniendo el primer lugar del certamen. Pero también, la contradicción entre el cariño hacia Prince, su condición de animal utilizado por los humanos y la mezquindad que aflora cuando entra en juego una herencia.

Fotograma película Prince

La Película

Una noche, como cualquier otra, con un negroni en mano en la piscina, como era costumbre de Isabel, Jaime va por unas copas fuera de casa. Cuando regresa se da cuenta que su pareja está en la piscina boca abajo sin signos vitales.

Es, esa muerte la que cambiaría el destino de Jaime, de Prince y de la familia extendida de Isabel, protagonizada por Esteban Bigliardi como Carlos y Cecilia Marani como Victoria, que más allá de la tragedia quiere recuperar la casa como fin último.

Es aquí donde el amor de Jaime por Prince toma la relación más linda del filme. Entendiendo que su cuidador hace todo lo posible para protegerlo ante la cláusula que dejó la difunta que estipulaba que él se quedaría en la casa hasta la muerte del perro. Lo que por supuesto, traerá consigo las más disparatadas estrategias por parte de la familia extendida de Isabel para que se cumpla el contrato.

Así, victoria se muda a la casa con Jaime y su hijo, con quien, en una tensa relación con él, pero que comienzan a conocerse un poco más a partir de la situación.

Con momentos de comedia y una emocionalidad que emerge entre lo absurdo, el realizador explora las distintas texturas del duelo y aquello que ocurre puertas adentro, donde las miserias familiares pueden superar cualquier ficción. Un filme de extremos, de personajes que transitan sobre diversas emociones en su desarrollo y con un protagonista que a pesar de todo lo que pasa a su alrededor sigue siendo un príncipe.

La producción uruguaya- argentina acaba de ser presentada en el recién terminado festival de Londres.  

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