Project Hail Mary y Arrival: en el límite de lo humano

Entre el malentendido que desestabiliza y la comunicación que insiste en existir


Di clases de idiomas en un momento de mi vida y preparar las clases, por más que exista el método normalmente solicitado por las escuelas, es el “más allá” lo que crea la conexión entre alumno y profesor. Es la preocupación genuina de involucrar a toda la clase en aquel ejercicio o en el tema de la lección. Y si una clase de idiomas tiene eso, es porque la esencia de enseñar pasa justamente por ahí. Imagina a tu profesor de primaria, secundaria o universidad. Ser profesor tiene esa esencia de comunicarse.

Tal vez sea exactamente desde ese lugar que Project Hail Mary y Arrival comienzan a acercarse de una forma tan interesante. Porque antes de ser historias sobre ciencia ficción, primer contacto o supervivencia, ambas películas hablan de personas que dedicaron sus vidas a comprender y transmitir conocimiento. Louise Banks y Ryland Grace son investigadores, pero, sobre todo, son profesores. Y tal vez sea precisamente eso lo que redefine por completo la forma en que ambos enfrentan lo desconocido.

Fotograma película Arrival

En ambas películas, el encuentro con seres alienígenas surge en circunstancias límite, donde comprender al otro deja de ser solamente una curiosidad intelectual y pasa a representar supervivencia. Pero lo que vuelve tan fascinante este paralelismo es percibir cómo cada uno lleva hacia ese encuentro su propia manera de comunicarse, sus propios métodos y sus propias formas de construir entendimiento.

En Arrival, adaptación del cuento Story of Your Life de Ted Chiang, Denis Villeneuve construye a Louise Banks como alguien que entiende que el lenguaje no puede ser tratado como imposición. Existe un cuidado en la forma en que observa a los heptápodos, en cómo sostiene el silencio y en cómo acepta permanecer en ese espacio de incertidumbre sin transformar inmediatamente lo desconocido en amenaza. Su método parte de la escucha, de la observación y de la comprensión de que comunicar no es solamente descifrar símbolos, sino entender la lógica que organiza a quien está del otro lado.

Y es justamente ahí donde la película encuentra una de sus capas más potentes. El problema nunca fue la incapacidad de traducir a los alienígenas. El problema es que el resto del mundo no soporta el tiempo que exige el entendimiento. El miedo se instala porque los humanos necesitan respuestas rápidas, todavía más hoy en la era del scroll infinito, para algo que exige permanencia. El lenguaje de los heptápodos reorganiza el tiempo, desmonta la linealidad del pensamiento humano, y cuando Louise comienza a comprenderlo, también empieza a percibir el mundo de otra manera. Comprender aquí no es absorber información. Es permitir que esa información transforme quién eres.

Project Hail Mary, adaptación de la obra de Andy Weir, parte de otra lógica, pero llega a un lugar muy cercano. Ryland Grace también encuentra a un ser alienígena en una situación extrema, pero su forma de comunicación nace menos de la contemplación y más de la construcción práctica de un vínculo. Y tal vez eso tenga todo que ver con su esencia.

Grace prueba, se equivoca, reformula y repite. El encuentro con Rocky no ocurre a través de una gran revelación instantánea, sino mediante pequeños avances acumulados, casi como una clase que se construye poco a poco hasta que todos consiguen acompañarla. Hay algo profundamente humano en la forma en que transforma la curiosidad en aproximación, porque su método nunca parte del control, sino del intento genuino de crear un espacio compartido.

Fotograma película Project Hail Mary

Y es interesante percibir cómo ambas películas parecen dialogar justamente a través de esos puntos. Louise Banks entiende la comunicación como entrega. Ryland Grace entiende la comunicación como construcción. Una aprende observando y absorbiendo. El otro aprende interactuando y probando. Pero ambos llegan al mismo punto. El entendimiento solo comienza a existir cuando el miedo deja de ocupar el centro de la relación, y pocas cosas son más humanas que probar. Aún hay quienes dicen que el método científico no funciona… ¿o sería más bien un método humano?

Esa diferencia también atraviesa la forma en que las películas lidian con la tensión del individuo frente a lo desconocido. En Arrival, todo se vuelve rápidamente colectivo, político y militarizado, porque nace de la necesidad de controlar aquello que todavía no ha sido comprendido, y aun así permanece muy cerca. Ya en Project Hail Mary, el miedo sigue siendo más íntimo, más silencioso, constantemente atravesado por la curiosidad y la disposición de seguir intentando.

Ambas obras, siendo adaptaciones, encuentran caminos muy propios para transformar ese proceso en cine. Arrival transforma el lenguaje en atmósfera, ritmo y percepción, creando una experiencia donde comprender depende menos de la explicación y más de la inmersión. Ya Project Hail Mary toma conceptos científicos complejos y encuentra una forma de volverlos relacionales, aproximando todo al intercambio y al aprendizaje constante entre dos conciencias completamente diferentes.

Y me parece que es justamente por eso que, al final, ambas películas hablan tan profundamente sobre nosotros, sobre aprender, equivocarse y volver a intentarlo una y otra vez. Hablan tanto sobre ser profesor como sobre ser alumno.

Porque existe algo en ser profesor que va mucho más allá del contenido enseñado. Algo que no está solamente en el método, en la teoría o en la investigación. Ser profesor es aceptar diariamente el desafío de atravesar la distancia entre dos formas diferentes de percibir el mundo. Es percibir cuándo una explicación no llegó como debía y volver a intentarlo por otro camino. Es sostener el tiempo de la duda sin transformar inmediatamente el error en fracaso.

Louise Banks y Ryland Grace sobreviven porque saben hacer eso. No porque posean todas las respuestas.

Y tal vez sea justamente por eso que, frente a lo desconocido, ambas películas (libros) eligen colocar profesores en el centro de todo.

Porque, en el fondo, comunicarnos es mucho más esencial de lo que imaginamos.

¿Te gustó este artículo?

Compartir en Facebook
Compartir en Twitter
Compartir en LinkedIn
Compartir en Gmail