Voy arrancar citando un video de esos que se hacen virales ahí en internet pero prometo que tendrá que ver con la tesis de esta película de la que voy a hablar que es ‘Sing Sing’. Resulta que el actor Andrew Garfield, que sabemos que perdió a su madre hace unos años atrás, hace unas semanas estuvo en el podcast del New York Times ‘Modern Love’ en el que se leen ensayos de amor y en este caso era el de Chris Huntington ‘Learning to Measure Time in Love and Loss’. Mientras el actor leía algunos pasajes comienza a emocionarse al punto de las lágrimas, la locutora le ofrece parar y le pregunta –¿Qué te está impactando tanto en esta sección?-, a lo que él le responde: – ‘Es un misterio’, esto es porque el arte es tan importante porque nos puede llevar a lugares a los que no podemos llegar de ninguna otra manera, Es la preciosidad.”-
En Sing Sing, la nueva propuesta de A24 —esa productora que se ha vuelto sinónimo de historias pequeñas que resuenan en grande—, el poder transformador del arte se manifiesta en cada escena. Tras su paso por el TIFF 2023, luego en el Festival de Sundance 2024, la cinta vuelve a la conversación gracias a sus nominaciones a los premios Gotham. Sing Sing es, en esencia, un homenaje luminoso y vulnerable al arte y su capacidad para cambiar vidas.
La película se desarrolla en el correccional de Sing Sing, donde un grupo de reclusos intenta encontrar un sentido a su existencia a través de un programa de rehabilitación basado en las artes. Cada año, los internos montan una obra de teatro, y a través de ese vínculo que los une, construyen historias, personajes, escenarios, y por medio de la fantasía toman “vidas prestadas” como una suerte de expiación de su pasado.
La película es del director Greg Kwedar, quien coescribió el guión con Clint Bentley y deciden apoyarse en una suerte de neorrealismo ya que la película transcurre en ese lugar de Nueva York, donde la mayoría de los actores no son profesionales, de hecho algunos fueron parte de ese programa como el mismísimo Clarence «Divine Eye» Maclin que le aportan esa aura de realidad a la película cargada de una sensibilidad notoria pero que sortea los lugares comunes.
El largometraje comienza con un plano de Colman Domingo de espaldas en donde las luces del escenario evocan un aura casi imaginativa y onírica, el actor recita Shakespeare, precisamente las líneas finales de El sueño de una noche de verano, luego la cámara registra su rostro en un primerísimo primer plano y podemos observar toda su debilidad emocional, y nosotros los espectadores nos rendimos ante ese pasaje que será una muestra suficiente de lo que resta del metraje. Una película cargada de ese misterio y preciosidad que es el arte, donde las paredes de una prisión pueden transformarse en un escenario de vida y muerte poética pero sobre todo de vínculos revolucionarios.

La actuación de Colman Domingo es el punto alto de esta historia junto con la de Paul Raci quienes ambos aportan potencia interpretativa matizada de fuerza y sutileza por igual pero Clarence Maclin también aporta lo suyo. Aunque es indudable que hay una química y una especie de complicidad entre cada prisionero que resulta en una marca indeleble de la película. Cabe aclarar que Colman Domingo está nominado por Mejor Interpretación Principal y Claren Maclin por Mejor Interpretación Secundaria en los Premios Gotham Awards.
Pero además los Premios Gotham han revelado que el reparto de Sing Sing será galardonado con el Tributo a la Justicia Social Gotham 2024 en la 34.ª edición de los Premios Gotham que se llevará a cabo el próximo 2 de diciembre.Este reconocimiento se estableció para celebrar a los actores y cineastas que contribuyen a las películas más significativas y con un propósito social en la industria del cine.
Sing Sing es sin dudas de esas películas que hace justicia a través de la preciosidad del arte.
