Skincare: un Thriller de Comedia que tiene sus momentos

Austin Peters, su director pone como protagonista de su película a Hope Goldman, una experta en belleza y cuidado de la piel, protagonizada por Elizabeth Banks, con un hermoso arco de personaje -que podría ser lo mejor del film- a quien le ha costado llegar donde esta y no está dispuesta a perderlo.

Goldman (Banks), es la cosmetóloga de los famosos de Hollywood y esta cerca de hacer el lanzamiento de su propia línea de cosméticos faciales hechos en Italia, lo que escuchamos permanentemente en el film como un punch-line graciosa, que funciona.

Está lista para lanzar su marca con la promoción en un programa de televisión que ayudará a llevarlo a más audiencia. Mientras termina los últimos detalles en su despacho ve que en el departamento de enfrente unas luces de neón anuncian la llegada de un nuevo inquilino comercial. Hope, ante la curiosidad, decide arreglar una bolsita de sus productos e ir a darle la bienvenida, es en ese encuentro cuando conoce a Ángel, Luis Gerardo Menéndez quien comienza a ser una cara reconocida en la industria estadounidense más allá de sus colaboraciones con Netflix lo que merece total admiración. Ángel no se ve impresionado por su vecina, su tranquilidad y sentido de seguridad hacen que Hope se sienta un poco amenazada ante este misterioso hombre que la protagonista descubre, también trabaja en estética.

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Poco a poco Hope ve como van llegando más clientes el despacho de Ángel y que su agenda se va desocupando. El programa de televisión el día del estreno de la entrevista grabada con ella, transmite una entrevista con Ángel y su vida comienza a destruirse en la realidad y en su cabeza la traiciona a la hora de la toma decisiones.

Al ver que su negocio comienza a desvanecerse frente a la presencia de este nuevo líder cosmético de Hollywood, Hope decide tomar una estrategia para cambiar su destino.  Tras un encuentro casual conoce a Jordan (Lewis Pullman), un coach de vida, que la ayuda a retomar su trono en este thriller que la va haciendo arriesgar todo lo que tiene en un todo o nada de drama con grandes tintes de comedia.

Su única aliada confiable es su asistente, interpretada por una siempre graciosa Michaela Jaé Rodriguez, quien comienza a vivir codo a codo con su jefa el acoso que para ella no tiene más identificación que su nueva competencia.

Llantas rasgadas, emails a toda su lista de contacto compartiendo intimidades, matones en su oficina comienzan a volverse permanente en su vida y pide ayuda para ponerle punto final a esta pesadilla. Los escritores Sam Freilich, Deering Regan y el mismo director Austin Peters comienzan a desarrollar una historia coral que incluye al presentador de televisión (Nathan Fillion) quien tiene junto a Banks, conocida por su humor irónico, una de las mejores escenas de comedia del film en el auto de este personaje.

Si esperas que la película tenga un estandarte feminista que quiera dejar marcado un discurso, no lo busques, dista de eso y así se entiende, es más un juego de géneros entre comedia, drama y thriller que se contextualiza en el tema del miedo del envejecimiento en una industria dura, pero no se determina en base a eso, al contrario se desarrolla en un giro de guion final que le podría dar sentido a esta tensión provocada por la angustia de la pérdida de lo construido y tu rol en la sociedad, que por supuesto en su práctica termina siendo bastante más desastrosa que en su teoría.

Ya más cerca del lanzamiento en Latinoamérica les contaremos el porqué. Por ahora, decirles que es una película que es interesante en esa dicotomía de géneros que se yuxtaponen bastante bien, pero en narrativa se queda un poco corta.

“Skincare”: thriller de comedia con toques inesperados
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