Hizo falta este año la comedia en Cannes (hasta ahora), y hubo dos películas que se destacaron por el género, “El Poeta”, película colombiana y “Splitsville” de Michael Angelo Covino.
Con Dakota Johnson, Adria Arjona, Kyle Marvin y el mismo Covino, el elenco de “Splitsville” se va ampliando según las decisiones de sus protagonistas. No es primera vez que la dupla Covino-Marvin se junta, este es su segundo proyecto co-escrito en conjunto y esa química se nota a través de todo el filme.
La Película
Carey (Marvin) y Ashley (Arjona), llevan 13 meses de casados y luego de un incidente de vida o muerte, Ashley le pide el divorcio – encerrados en un auto- a lo que el protagonista no reacciona demasiado bien. Abriendo la puerta, en un impulso irrevocable, se propulsa como si estuviera corriendo por su vida. Así, lo vemos cruzar un predio de largos pastizales, nadar en el mar, y como si hubiese estado recorriendo el mundo durante años, llegar – de la manera más inesperada- a la casa de sus amigos.

Su mejor amigo desde niños es Paul (Covino) en matrimonio con Julie (Johnson), pareja que lo recibe cuando les lanza la noticia de su divorcio y que han sido amigos durante toda la vida. Pero esa noche, un secreto que Carey nunca supo de ellos es revelado. Tienen una relación abierta para mantener su matrimonio.
La incredulidad de Carey es evidente, le cuesta hacer coincidir lo que escucha con lo que conoce de sus amigos, pero también, se abre un espacio en él para buscar una alternativa a su divorcio. Replicar la estrategia para con Ashley y recuperarla.
Es acá donde los protagonistas empiezan a a entrelazar sus vidas en la búsqueda del amor, la puesta en duda de la amistad y los límites personales que se vuelve una locura en espiral en esta deliciosa comedia independiente que sacara a la audiencia más de una carcajada.
La secuencia que se roba la película es una peleea entre los dos amigos, que agarra tintes de lucha libre y que tuvo a la Sala Agnes Varda del Festival de Cannes al borde del asiento por la vibración de las masivas risas colectivas. Es que son en esas simples cosas que se ven de manera tan natural en pantalla que afirma la amistad de los actores durante años y que se traspasa a esta alocada historia que podría ser tan real como ficticia.
Lo que tiene el corazón de esta película, y que no me había tocado vivir desde el primer visionado de “Anora” en el mismo festival, es que te hace pasar un buen rato y además te deja ventanas para la reflexión sin ninguna intención de hacerlo. El significado del amor y de las diferentes formas de él, y de los mismos tapujos que se van construyendo en las parejas por la poca honestidad en la comunicación.
El personaje de Marvin en ese contexto es quien transita todas estas etapas de cuestionamiento y va aprendiendo- a la fuerza- a que soltar también es parte de amar.
El caracter comunitario y surrealista que llega a alcanzar esta graciosa comedia romántica es una de sus grandes virtudes. Parejas cambiadas, celos, aprendizajes junto al hijo de la pareja de Paul y Julie, todo visto bajo las cuatro perspectivas de sus protagonistas, sumado al sazón que le entregan los personajes secundarios o “lovers” que se van adhiriendo a una película que encanta en movimiento y rapidez y que atrapa con personajes tan bien logrados.
El público termina encariñado con el personaje principal, a quien no le va bien en general en la vida, es simple y no puede creer la atención que le dan, en un momento u otro, dos hermosas mujeres. Con esto y con los adoptados amantes de su señora, va dejando su codependencia inminente que brotaba de él en un comienzo, por un reconocimiento más presente de sus emociones, todo esto por supuesto, enmarcado en una caótica belleza de una hilarante comedia que te deja la sensación de haber pasado un muy buen rato.
Una lastima que esta película ( y “el Poeta”) no sean parte de la competencia oficial de Cannes y se quedara en Cannes Premiere. Definitivamente un must.
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