En el marco del Festival de Cine de Londres se estrenó la película «The Liberation«, un drama que lleva al espectador a transitar por emociones extremas ante un caso de vulneración por la incapacidad de una víctima de entender que está siendo parte de un culto que la manipula.
El director Guy Nattiv se inspiró en una historia personal que le ocurrió a su abuela para este drama que muestra a una mujer atrapada en su propia vida, que busca su libertad y, en su mayor momento de vulnerabilidad, se encuentra inmersa en un culto que le cambia la existencia.
Rita Cooper (Carrie Coon) trabaja en un banco. Vive con su pareja (Tracy Letts) y sus dos hijas, Ella (Bella Ramsey) y Jo (Odessa Young). Su vida es rutinaria y pareciera que el estrés permanente le ha quitado el disfrute de la vida, a pesar de tener una familia cariñosa. Pero la protagonista guarda una profunda historia de niñez que la ha acompañado toda su vida y, aunque logra funcionar en el día a día, esa herida es parte de ella en todo momento.

Es un día como cualquier otro cuando una clienta se acerca al banco y le termina haciendo una invitación: “Iremos a la playa con un grupo de mujeres, deberías venir con nosotras”, dice Ricki, una escalofriante pero carismática Lily James.
Cuando Rita acepta, el espectador comienza a descubrir poco a poco el poder que tiene Ricki sobre un grupo de mujeres como su líder. Promueve una dieta extrema que todas deben cumplir, no permite la utilización de medicina tradicional por creer que impacta negativamente el cuerpo y, así sucesivamente, propone situaciones cada vez más límites y alienantes de la sociedad.
Rita comienza a tener cambios mientras Ricki se empecina en integrarla al grupo y alejarla de su familia con una manipulación calculada y meticulosa, aferrándose de la vulnerabilidad de las mujeres que la rodean. Así, vemos cómo esta madre de familia y profesional de un banco se va transformando en un cuerpo desgastado y una mente totalmente manejada por esta líder narcisista que utiliza su femineidad para conquistar a cada una de sus seguidoras, como también su indiferencia para castigarlas, provocando una situación de violencia emocional absoluta mientras se convencen de que es lo mejor para ellas.

Fuera del grupo, que se encuentra en las afueras de la ciudad, la familia de Rita empieza a cuestionarse qué está pasando con ella quien cada vez está más ausente de su casa. Sus hijas, por mucho tiempo, no tienen acceso a verla y, cuando lo logran, ven a una persona totalmente distinta a quien conocieron toda su vida. Apagada, débil, adoctrinada.
Mientras Jo (Young), su hija mayor, empieza lentamente a creer en el grupo mientras pasan tiempo con su madre, es Ella (Ramsey) quien reticentemente se queda en el lugar para poder conocer más información sobre su líder y el grupo, procurando buscar aliadas e intentar sacar a su madre —y luego a su hermana— de ahí.
Desde ese momento, el film se convierte casi en un thriller donde la pareja de Rita y su hija se enfrentan a Ricki intentando recuperarlas.
La película, escrita por Noa Berman-Herzberg y explora cómo las heridas del pasado, en este caso, por el Holocausto, son memorias imborrables que quedan tatuadas en el cuerpo y que cuando salen a flote, permiten que a través de la vulnerabilidad del dolor el ser humano quede expuesta a situaciones que pueden terminar en un círculo de violencia permanente, aunque la víctima no lo entienda así, lo que sucedió con la abuela del director.
Es un relato desgarrador, con actuaciones brillantes de un equipo femenino potente que lidera Carrie Coon, pero donde Lily James, Bella Ramsey y Odessa Young están impecables.
La reseña completa del film se realizará en su estreno en Latinoamérica.
