Un emocionado Nicolas Winding Refn nos contó sobre «Her Private Hell»,

Tras deslumbrar anoche en la alfombra roja con un reparto espectacular que reunió a Sophie Thatcher, Diego Calva, Kristine Froseth, Charles Melton y Havana Rose Liu, el equipo de Her Private Hell tomó los micrófonos esta mañana en una de las ruedas de prensa más hipnóticas de lo que va del Festival de Cannes.

La génesis: Un triángulo de ideas y el zapping televisivo

Fiel a su estilo críptico, Winding Refn explicó que Her Private Hell no nació de un guion lineal, sino de la colisión de múltiples conceptos. «Había tenido la idea de una joven que llegaba a una ciudad que no existe, y luego otra sobre un hombre que quiere ir al infierno y volver», confesó el director danés. «Pero no encajaban. Necesitaba una tercera idea y quise crear un monstruo; algo sexy, un monstruo amable».

Este triángulo de ideas se llenó «como un caleidoscopio». Winding Refn comparó su proceso creativo con la experiencia de hacer zapping frente al televisor, fusionando estímulos completamente distintos. Su objetivo último, según detalló, era explorar la idea de que «el cine debe ser una experiencia más interactiva», algo que terminó convirtiéndose en su «propio infierno» creativo.

Un rodaje inmersivo: Humo, cronología y confianza

Para el elenco joven, entrar en la mente de Winding Refn fue un viaje catártico. Kristine Froseth, que interpreta a Hunter, describió la inmersión en su universo como algo «muy intimidante», pero destacó la humanidad del director: «Te empuja hasta el límite, pero con tanta benevolencia que pone todo en su lugar para que te sientas bien».

Charles Melton arrojó luz sobre la rareza y el magnetismo del set. «Es uno de los grandes autores del cine actual», afirmó el actor. Según Melton, los 56 días de rodaje se llevaron a cabo de manera estrictamente cronológica, algo inusual en la industria. «Era un organismo vivo. Rodamos en un estudio oscuro, con humo, neones, música… Había una proximidad increíble. Lo que más amaba era cuando Nicolas decía: ‘One more time!’ (¡Una vez más!)».

Ese ambiente inmersivo fue clave para Sophie Thatcher, quien calificó el proyecto como «una de las mejores experiencias artísticas» de su vida. Thatcher reveló un detalle fascinante de la dirección de Winding Refn: durante las tomas, giraba el monitor hacia los actores para que pudieran verse a sí mismos y ganar confianza. «Siento que estábamos en una simbiosis espiritual», remató la actriz.


Elenco de «Her Private Hell» en la alfombra roja de Cannes via Getty Images

Un infierno con alma de ópera

La última pieza del rompecabezas de Winding Refn era la música. «Al final, quería hacer una ópera», declaró. Para ello acudió al legendario compositor italiano Pino Donaggio (colaborador habitual de Brian De Palma). «Empezó su carrera con Nicolas Roeg y la terminará con Nicolas Winding Refn», bromeó el director.

Donaggio, presente en la conferencia, admitió con una sonrisa que no fue un proceso sencillo. «Ha sido el trabajo más largo, el que más tiempo me ha exigido escribir. Me pidió componer un concierto completo, algo muy importante». La música, según relató Sophie Thatcher, fue el motor emocional en el set, revelando que el elenco escuchaba las composiciones (y clásicos como la banda sonora de Dressed to Kill) desde el principio para entrar en el estado mental adecuado.

Además , el director, visiblemente emocionado contó a la audiencia cómo su vida cambió después de morir por unos minutos y lo que significó está segunda oportunidad que le dió la vida, dejando al público presente totalmente anonadado y emotivo por la sensibilidad y apertura del realizador.

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