ENTREVISTA A SU DIRECTORA, MAITE ALBERDI
Un miércoles como cualquier otro, voy en camino a hacer una entrevista que no es como cualquier otra y no en cualquier lugar. Estoy a punto de hablar con Maite Alberdi, cineasta chilena nominada a los Premios de la Academia y la primera directora chilena de documentales en ser nominada a un Oscar, nada más y nada menos, que en las oficinas de Netflix.
Tuve este gran honor ya que, el más reciente documental de Maite, Un Hijo Propio, acaba de estrenarse en Netflix, una historia real que conmocionó a México y a Latinoamérica contada desde el lente humano de esta estupenda cineasta. Esta producción cuenta con la interpretación de Ana Celeste Montalvo Peña, Luisa Guzmán, Armando Espitia, Mayra Sérbulo, Casio Figueroa y Alejandro Porter, con las actuaciones de Mayra Batalla y Ángeles Cruz.
En una gran oficina de Netflix nos sentamos Maite y yo tomando café como viejas amigas. Maite es una persona muy accesible y sonriente. “Disculpa, tengo jetlag”, me dice entre risas. Y entramos en discusión.
Un hijo propio es tremendamente humana, no sólo por el tema sino por la manera de presentar a los personajes que al final del día no son buenos ni malos, están llenos de matices como todos los seres humanos. Maite los pinta desde su vulnerabilidad y a pesar de que no justificamos sus acciones, empatizamos con ellos de alguna manera.
Como directora, y sobre todo de documentales, ¿cómo tomas distancia de los personajes y de sus decisiones para tratar de entenderlos y poder otorgarles de alguna manera, su propia verdad, sin juzgarlos?, fue mi primera pregunta.
Maite Alberdi: Para mí es súper importante trabajar con personajes a quienes les tengo cariño y que a diferencia de la realidad actual, donde tenemos que opinar sobre todo muy rápido, creo que lo maravilloso que tiene el documental como género es que te invita a tomar el tiempo para pensar y para conocer, y sólo el tiempo te permite entender la complejidad humana y los matices de las historias y de las personas que como bien dices, no todo es blanco o negro, es mucho mas complejo que eso, lo cual hace que sea mas difícil juzgar.

Maite prosigue, “Para mí, esta es una película que me invitó a liberarme de mis prejuicios, me hizo posicionarme muchas veces desde distintos lugares para terminar en un lugar en el que me es difícil juzgar a la protagonista, que si bien sé que cometió un delito, entiendo también de dónde venía, y que hay un contexto social muy ingrato que aún no está resuelto. Tenemos una deuda gigante social con el tema. Creo en la reinserción y creo que ella pagó su delito. Como te dije sobre los documentales, el tiempo te da la perspectiva para entender la realidad”.
Como bien dice la cineasta, estamos acostumbrados a un cine de géneros, el bueno y el malo, la víctima y el victimario, donde todo se polariza y la realidad es mucho menos polarizada de lo que la construimos, y siento que la audiencia de mujeres latinoamericanas va a identificarse de manera completamente distinta a la audiencia de mujeres europeas por ejemplo.
“Justamente en Guadalajara, tuvimos una presentación del filme donde las mujeres lloraban contando sus historias, y esa presión social desde muy jóvenes, se siente una realidad muy lejana pero no lo es realmente”.
La forma de la película, la estética, los colores, va casi en contradicción con el tema, la película se ve muy alegre en un principio, ¿Por qué decidiste hacerlo de esta manera?, pregunto.
“La película estéticamente representa mi viaje. Por mucho tiempo sólo escuché la versión de Alejandra, y después tuve acceso a los expedientes y pude conocer la contraparte de la historia. La película de alguna manera representa lo que a mí me pasó que fue primero escuchar la historia que Ale se cuenta ella misma, lo que ella se cuenta para sobrevivir. El film para mí no es una recreación, es una construcción de su versión subjetiva sobre una realidad idealizada de lo que ella quería hacer, y es por ello que se ve como este cuento de hadas rosado, no es una realidad lo que vemos, es una versión estética muy de ella. Luego, al salir de esta fantasía que se cuenta, choca con la realidad, como yo también choqué con las otras versiones de la historia y allí el documental se abre a una forma más tradicional de los hechos”.
Y el film nos muestra exactamente esto, por lo cual pregunto: ¿Por qué decidiste hacer de esta película un tipo de híbrido entre realidad y ficción?

“Yo suelo filmar el presente y esta era una historia que ya había sucedido. Para entender dónde está ella hoy, yo debo entender lo que sucedió hace quince años. Y tengo que poder recorrer esos años, y el archivo creo que se queda corto. Para realmente poder empatizar con ella teníamos que entrar en su cabeza. Yo necesitaba contar el pasado desde su sufrimiento, desde su versión. Parece policial pero yo lo veo más como un drama familiar, pero es que en la realidad tampoco existen los géneros, acá está todo mezclado, todo convive. Es un tema muy dramático pero al mismo tiempo tiene muchas cosas divertidas y me conecto desde allí, desde lo absurdo, desde el drama, desde todas las emociones mezcladas”.
Para finalizar, le pregunto sobre la actualidad del cine chileno.
“Creo que el cine chileno tiene la gracia que se ha diversificado, tiene mucha voces y es una industria que ha crecido, pero sigue siendo preocupante el recorte actual en la cultura, porque creo que el cine es como una promoción de la imagen país, la cultura promueve el país con un alcance que es difícil de dimensionar pero es enorme. Creo que es lo único que me preocupa pero creo que efectivamente tienen la gracia de que es una cinematografía muy diversa”.
¿Y el cine chileno para la mujer?, insisto.
“Creo que como en todas las industrias, seguimos endeudados con eso, siempre hay menos cantidad de directoras mujeres”.
Pero Maite colabora con su granito de arena como cabeza de una productora donde únicamente trabajan mujeres, otorgándoles un espacio seguro de trabajo, pero especialmente, otorgándoles la oportunidad de trabajar en una industria que ha sido siempre liderada por hombres, en un país y un continente donde el patriarcado todavía reina.
El camino es largo, pero películas como Un Hijo Propio, y cineastas como Maite, hace que el camino en el cine para las mujeres vaya tomando forma y se vaya abriendo a nuevas mujeres dentro de la industria.
Un Hijo Propio, ahora en Netflix.
