Halina Reijn, la escritora y directora de la película trajo la sensualidad de la búsqueda del orgasmo femenino a la Sala Grande de Venecia en su premier y dejó a todos queriendo más en este Dramedy sexual que hace brillar a Nicole Kidman y que la lleva a uno de los roles más audaces de su carrera.
Nos invitaron al estreno y estuvimos con Harris Dickinson, Antonio Banderas y su protagonista Nicole Kidman quien emocionada recibió una ovación de 8 minutos de pie.
BabyGirl
Con mucha comedia y con ese ojo incisivo de una mujer como directora se nota la mano de esa perspectiva. Romy (Nicole Kidman) interpreta a la CEO de una gran compañía de inteligencia artificial, es éxitosa, la respetan laboral y personalmente, está en matrimonio con Jacob (Antonio Banderas) y nunca durante todo el tiempo de casados ha tenido un orgasmo, pero todo esto cambia con la llegada de un interno a su oficina.
En su trabajo y bajo un programa de mentoría conoce a Samuel (Harris Dickinson) un practicante que cambiará su vida como la lleva a esta hora. En el surrealista caso que un interno pueda ser tan seguro de poder coquetearle a la CEO se va dando un juego, que no solo aborda la diferencia de edades y las visiones del sexo, sino también cómo según lo que quiera la mujer las fantasías sexuales consensuadas pueden cumplirle, el tema es cómo reacciona el sistema ante esa búsqueda por parte de la mujer.
Antonio Banderas es Jacob, padre de dos hijas y pareja de Romy, su personaje cree que tiene una vida sexual placentera con su señora y no deja de pedirle que tengan esa conexión que cuando cada vez que terminan parece satisfacer a ambas partes, sin saber que está muy lejos de eso.

Harris Dickinson, es Samuel, un joven informal, con una personalidad muy característica, sabe lo que quiere y no tiene miedo en lograrlo ni decirlo, así desde su primer día y luego de casualmente salvar a Romy de ser atacada por un perro en plena calle, pide a la CEO como la mentora del programa, lo que desde un comienzo descoloca a la protagonista quien se resiste a ser parte de ese ejercicio. Pero la tozudez del joven no le deja salida y empiezan a experimentar unas idas y venidas de satisfacciones sexuales como nunca las había tenido la protagonista, lo que obviamente comienza a complicar su vida y todos los que pueden sacar partido de esto empiezan a jugar las piezas necesarias para utilizarlo en su contra para hacer caer su vida familiar y laboral.
Para dejarles espacio de que vean la película y no contarla toda, les puedo adelantar que es una película disruptiva, que tiene la capacidad de hacerte reír de la masculinidad tóxica a ratos, pero no de forma doctrinaria, sino como una invitación a explorar la búsqueda del placer femenino que también tiene fantasías que pueden hacer en estereotipos adjudicados a ese concepto. Una mujer también puede disfrutar de estar en una posición de seguir ordenes sexuales si así es lo consensuado y eso es lo interesante de la película. Mediante estos dos extremos va transitando hacia lo que es prejuicio societal y lo que realmente a veces vive encapsulado en la mente de las mujeres por miedo a ser juzgada en el sistema sociocultural.

Por otro lado, lo bueno de tener un buen guion es que hace que la desnudez de Kidman sea necesaria para el objetivo, lo que no ocurre en otros films, ver en primer plano su cara mientras Samuel busca su placer sexual manualmente define otro rango de actuación para la artista australiana que da un paso valiente en la toma de este rol y convence a la audiencia con él, brillando y abordando un arco de personaje que la hace posicionarse frente a uno de los mejores roles de su carrera.
Seguimos en Veneca cubriéndolo todo para ustedes.
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