«Wildwood» es el regreso de la artesanía del stop motion como una experiencia cinematográfica capaz de emocionar al público contemporáneo.
La nueva película de LAIKA despliega un universo de fantasía producido dieciséis años y construido durante siete de intenso trabajo artesanal. Donde cada personaje, gesto y escenario revela el poder de la animación hecha a mano.
Wildwood, tuvo su lanzamiento mundial en el Festival de Cine de Londres el día de ayer y la euforia del público al término de la función da cuenta del impacto que esta reivindicación de la artesanía del stop-motion puede tener en nuestros días.
Travis Knight hizo la adaptación del libro del mismo nombre y lo transformó en un mundo lleno de magia y aventuras dentro de un bosque encantado que tendrá más de una sorpresa para los asistentes.

La dedicación de los artistas que estuvieron siete años desarrollando las maquetas, los personajes y el diseño de vestuario de los protagonistas se nota en cada fotograma, que delicadamente mezcla el trabajo manual del equipo de diseño de animación con el de los animadores visuales.
Más de cuatrocientas maquetas de expresiones faciales fueron realizadas para construir a los protagonistas, lo que cumple un hito para el estudio, que, a su vez, incorporó locaciones de Portland, Estados Unidos. Un lugar lleno de árboles frondosos e hitos que pueden ser fácilmente reconocidos por la comunidad que lo habita, lo que crea un sentido de pertenencia aún mayor.
Esta variable se vincula directamente con el estilo de búsqueda de sostenibilidad del estudio, certificado como empresa B, donde cuidadosamente se intenta hacer un balance entre la sustentabilidad medioambiental, a través de los materiales utilizados, y el cuidado de su trabajo manual, que debe durar años hasta terminar los largos rodajes que implica el mundo del stop-motion.
La película
Prue (Peyton Elizabeth Lee) vive junto a sus padres (Jake Johnson and Maya Erskine) y su hermano pequeño Mac, a quien mantienen dentro de la casa todo el tiempo. Su dinámica familiar está llena de cariño. El padre se sienta junto a su pequeño a contarle historias del bosque encantado poniendo énfasis en el por qué no puede entrar ahí, mientras Prue lo mira con un gesto adolescente de incredulidad.
Cuando sus padres deciden ir a la feria del pueblo, le piden a Prue que quede al cuidando de su hermano, con el compromiso de no sacarlo de la casa, a lo que, por supuesto, nuestra aventurera protagonista hace caso omiso.
Desde ese momento, la historia comienza un crescendo de aventuras.

Junto a su bicicleta y un carro rojo amarrado a ella, Prue y su hermano van al pueblo, donde se encuentran con Curtis (Jacob Tremblay), quien lo único que quiere es acercarse a ella, mientras que, en contradicción, ella quiere todo lo contrario. A pesar de eso, Curtis se une a Prue y a Mac para ir a una plaza con juegos infantiles, lo que cambiará el curso de sus vidas.
Cuando el cielo comienza a nublarse de negro y los graznidos de los cuervos acechan al hermano de la protagonista mientras está en lo más alto de un resbalín, Prue entiende que ya no tiene posibilidad de alcanzarlo, mientras las aves, en grupo, lo capturan y se lo llevan.
Así es como Prue y Curtis se embarcan en un viaje por un bosque que los enfrentará a sus mayores miedos, pero que también les enseñará todo el poder que tienen dentro.
Todo esto, por supuesto, acompañado con un sinfín de animales hablantes que te sacarán tanto lágrimas como carcajadas, y desafiados por una antagonista interpretada vocalmente por la gran Carey Mulligan, que pondrá el tono de suspenso en esta majestuosa obra de arte.

Wildwood promete una inmersión en la belleza de la construcción manual, que te llevará por los apasionados mundos creados con una dedicación absoluta por parte de los realizadores.
A la espera de nuestro reportaje en profundidad para su lanzamiento en Chile el 29 de octubre de este año, estas son nuestras primeras impresiones de un filme que después de la recepción del público tras su estreno mundial en el Festival de Cine de Londres, invita a reflexionar sobre la vigencia e importancia del stop- motion y la capacidad de la animación artesanal para emocionar a las audiencias contemporáneas con una historia llena de capas que nos invitan a revisar el amor, el duelo, la amistad y también la esperanza del sentido de pertenencia.
