Jim Jarmusch: el cine japonés marcó los silencios de “Father Mother Sister Brother”

El cineasta de 73 años – que no hay cómo obviar que no se le notan en absoluto- nos contó en una distendida conversación sobre los orígenes de la película ganadora del León de Oro en Venecia.

El director, empezó detallando su proceso creativo afirmando que son pequeñas ideas las que va recolectando. No siempre llegan en orden y tampoco sabe si las utilizará algún día. Todo queda registrado en sus cuadernos y eso se convierte poco a poco en imágenes y en actores. En el caso de “Father Mother Sister Brother” fue Tom Waits el primero en quien pensó y dijo: Será el padre de Adam Driver, lo que vino después fue parte natural del proceso. Pensó en Mayim Bialik, a quien no conocía por su serie “Blossom”, sino por Jeopardy! programa de trivia del que se considera un fanático y que le encantaba como la actriz lo conducía.

Fotograma Father Mother Sister Brother

“Ni siquiera la conocía. Simplemente era la mejor conductora. Y yo estaba pendiente incluso de cómo iba vestida ese día. Entonces pensé: sería la hermana perfecta para Adam, con Tom como padre. Y mientras esa historia tomaba forma, las otras semillas también iban apareciendo y plantándose.”

Luego pude preguntarle algo que llamó mi atención desde el primer momento del film, cómo maneja los silencios. Me encanta cómo manejas los silencios. Y me gustaría saber qué tan importante es para ti la comunicación no verbal en tus películas- pensando también en Patterson-, especialmente en esta donde la familia ocupa un lugar central. ¿Cómo la exploras?

Es muy importante para mí. Muchas veces las personas comunican más a través de lo que no dicen. No sé exactamente cómo explicarlo. En parte es algo musical, porque las notas que no tocas hacen resonar las que sí tocas.

Y también tiene relación con algo curioso que me pasó. Las primeras veces que fui a Japón, hace muchos años, siempre volvía con cintas, VHS. En ese entonces muchos filmes japoneses no estaban disponibles en Estados Unidos, pero el sistema de video japonés era compatible.

Fotograma Father Mother Sister Brother

Así que regresaba cada vez con una maleta llena de películas de Mizoguchi, Naruse, Ozu, Kurosawa y Oshima. Las veía, pero no tenían subtítulos. Especialmente las de Ozu y Mizoguchi, las veía una y otra vez y me di cuenta de que entendía casi todo sin comprender el idioma. Entendía emocionalmente lo que ocurría, aunque no supiera exactamente qué decían. Algunos detalles narrativos seguían siendo misteriosos, pero las emociones y los sentimientos estaban en las miradas, los movimientos y los silencios entre las personas. Y, por supuesto, Ozu, Naruse y Mizoguchi son maestros de lo que no se dice.

De hecho, visité la tumba de Ozu en Kamakura, en Japón, y su tumba tiene un único carácter japonés: “mu”. No podemos traducirlo exactamente, pero significa algo así como “el espacio entre todas las cosas”. Algo parecido a lo no dicho. Y eso me conmovió muchísimo.

Entonces creo que todo eso se va acumulando: la música, el cine japonés y el hecho de no poder entender literalmente las películas. Porque incluso cuando hablan, tampoco están diciendo realmente muchas cosas, ¿no? No, sí, creo que ese es justamente el punto. Muchas veces lo que no decimos es lo que realmente estamos diciendo.

Fotograma Father Mother Sister Brother

Hay un viejo chiste de Vodevil donde dos hombres están en un escenario, suena el teléfono y uno responde: “No me digas, no me digas, no me digas”, cuelga y el otro pregunta: “¿Qué dijo?”. Y él responde: “No dijo”.

Es un chiste tonto, pero siempre me encantó.

Sobre el orden de la película y que está hecha en capítulos, el director cuenta que ya sabe perfectamente en qué orden van y las ve como un todo y no como historia por historia.

“Sé el orden mientras las estoy escribiendo. No cambian de lugar. Pero esta película es diferente a Night on Earth. Tal vez se acerca más a Mystery Train. Lo importante es que trabajé muchísimo para que esta película acumulase emociones. Por ejemplo, realmente creo que si ves el último capítulo sin los otros dos no se sentiría igual de emocional”.

Fotograma Father Mother Sister Brother

El director comenta que fue una película extremadamente enfocada que desde afuera pudiese parecer que solo hay personas sentadas hablando en una mesa, pero que para él fue agotador por todos los detalles y por cómo quería que las tres partes se sumaran como una sola película.

“Si alguien las viera por separado me sentiría horrorizado. Diría: Bueno, eso ya no es una película”.

Respecto a su exploración en la poesía, como también lo hizo en Patterson, el realizador imagina la poesía no como la prosa, que es un texto denso. La poesía, la interpreta en espacios visuales, pausas, respiraciones. Afirma que es algo muy musical y quien conoce al director sabe que esa es una de sus disciplinas artísticas favoritas junto al séptimo arte.

“La poesía es muy importante para mí porque mis padrinos estéticos son los poetas de la New York School: Kenneth Koch, con quien estudié, David Shapiro, Frank O’Hara, John Ashbery, James Schuyler, Anne Waldman y Ron Padgett. Ellos son mis dioses porque su poesía parte de una idea de Frank O’Hara. Él escribió un pequeño manifiesto en 1959 llamado Personism, donde decía que cualquier cosa que hagas —un poema, una pintura— la hagas pensando en una sola persona: tu amante, tu amigo, alguien específico. No para el mundo”.

Y mucho de eso viene también de William Carlos Williams, quien escribió un pequeño poema sobre haberse comido unas ciruelas del refrigerador. Era como una nota dejada sobre una mesa:

“Perdóname, pero me comí las ciruelas que estabas guardando. Pero estaban tan frías y deliciosas”. Ese humor, comenta el también escritor, está muy presente en la New York School. No tomarse todo demasiado en serio. Uno de los poemas de Frank O’Hara, continúa, empieza diciendo: “Nueva York, qué hermosa estás hoy, como Ginger Rogers en Swing Time”.

Entonces la poesía trae también el humor a sus films y además, confirma algo muy importante para el artista, que valoraban muchísimo a sus predecesores: “dar respeto a otros poetas, artistas y pintores; reconocer aquello que te inspiró y lo que vino antes que tí. Eso es una verdadera guía para mí”.

Sobre la familia, que es la temática principal en la película que ganó el León de Oro y que ya se encuentra disponible en Mubi, dice que no lo sabe explicar en términos de profundidad pero que cree que algo de eso está en lo que dice Adam Driver cuando dejan la granja: “No eliges a tu familia. Eliges a tus amigos y a tus amantes. Pero no eliges a tu familia”.

Todos tenemos familias, dice Jarmusch, salvo que las hayamos perdido o nos hayamos distanciado de ellas. Pero no está intentando decir nada concreto. Solo intenta observar que todos estamos un poco rotos de pequeñas maneras, que nos afectamos mutuamente, que afectamos a nuestros hijos y a nuestros padres. Y, aun así, todos somos imperfectos, concluye.

En ese contexto revela que su objetivo no era juzgar a nadie. Solo observarlos con cierta ternura.

Sin duda un placer escucharlo hablar de su película, su entusiasmo por la música y el skateboarding que dijo que practicaba en su adolescencia y adultez y por eso quiso homenajearlo poniéndolo en el film. El realizador tiene esa contradicción hipnótica de la rebeldía absoluta con la mixtura de la sensibilidad y manejo del lenguaje no verbal que emociona al auditor en su paso por perfectas asimetrías y planos cenitales de tardes de té y vidas familiares.

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