“The Siege of Paradise”: por favor, no más influencers en el mundo

Imagínense vivir en un pueblo de no más de 3.500 personas y que llegue el verano con barcos y barcos que desembarquen 4 millones de turistas a tu tierra natal, lo que se ha acrecentado con la difusión del sitio por parte de los influencers.

Turismo y economía, dicen algunos, pero qué pasa cuando quieres preservar tu comunidad, más en un lugar como Cinque Terre, catalogado por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad. Eso es lo que se cuestiona en este documental Gar O´Rourke y lo hace desde la observación más que desde la doctrina para que el auditor saque sus propias conclusiones. En el caso de esta espectadora y crítica de cine mi veredicto es estricto. No necesitamos más influencers en el mundo.

Distintas historias son las que se muestran en el documental, paralelismos que muestran las contradictorias caras de la moneda. La alcalde del lugar y su poco rango legal de movimiento frente a lo que ocurre, el dueño de un restaurant, un adulto mayor que posee una viña y hace degustaciones a turistas y una creadora de contenido que muestra en lo vacío que se ha convertido la vida donde no existe el presente, sino una repetición de “no momentos” y “no lugares” para ganar likes, donde los diálogos son repetidos una y otra vez ante la cámara buscando un ángulo perfecto en vez de disfrutar la maravilla natural del paisaje y sus locales.  

© Venom Films, Dynamic Frame

El documental parte con una calma absoluta, la de las calles de Cinque Terre sin turistas, pero con el sonido subterráneo de lo que se viene, a lo lejos una bocina de un barco ya prepara a los lugareños ante ese futuro que les quitará la tranquilidad. Pero que ayudará a la economía local- durante toda la fecha estival. Si fuiste un asistente de The White Lotus de Mike White, ya tienes una imagen de lo que te estoy narrando, esa dicotomía entre el ceder la esencia en post del sustento diario de una realidad que hasta hoy no puede ser evitada. Obviamente guardando las proporciones de que este no es un hotel de lujo, sino una comunidad.

Una contradicción entre lo humano y lo virtual

Más allá de conocer a su gente y sus historias las preguntas son: ¿dónde queda este lugar donde todos se sacan fotos?, ¿dónde hacen la mejor comida? -para fotografiarla por supuesto, no disfrutarla. Y donde millones y millones de celulares tapan la visual de uno que otro turista intenta hacer valer con sus propios ojos.

Por otra parte, la historia de los lugareños es riquísima en cultura, la mayoría de sus oficios han pasado de generación en generación, las viñas han sido de sus familias por años y la artesanía con la que se hacen es parte del patrimonio inmaterial de su historia. Lo mismo con un restaurant, y su dueño, que cuida a su madre entre la organización de 40 mesas y un menú propio del lugar para que los turistas conozcan un poco más de su historia, lo que choca profundamente con influencers organizando la mesa para el perfecto encuadre para la red social.

Un documental lleno de comedia real, esa que no es necesaria buscar porque se encuentra en el día a día y en la autenticidad del mundo en que vivimos, a través de una pantalla más que en una conversación entre seres humanos.

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